El Sabil
“Nos quedamos a comer mientras hacíamos la ruta de la senda del oso y fue una gran opción. La bajada está señalizada en el camino y aunque parece una rampa complicada para bajar con la bici son solo los primeros 10 metros. Tomamos el menú y todos los platos resultaron ricos y abundantes, especialmente el pote asturiano. La tarta de queso del postre en su punto. Repetiría sin dudar.”