Hotel Palafox Zaragoza
“Reservamos este hotel para una noche con gran ilusión, pero luego, al leer los comentarios veníamos un poco a la expectativa. Y la verdad, nada mas entrar nos fascinó su elegancia. El personal amabilísimo. La habitación estándar muy amplia, con mucho espacio en el armario,caja fuerte, tv, minibar...no le faltaba detalle. El baño, aunque se nota el paso de los años, estaba muy limpio con todo tipo de accesorios; los jabones huelen genial! Y todo impecable. El resto del hotel, a nosotros, nos pareció precioso. Con gimnasio y sauna gratuito. Piscina en la azotea. El bar, el salón, el hall...es como estar en otra época. El desayuno buffet genial. Además de lo que hay "a la vista" hay una carta para elegir platos hechos al momento. Y la ubicación en pleno centro. El único pequeño pero, que al hacer el checking no nos dijeron que teníamos que coger toallas de la piscina ahí mismo. Sin duda, volveríamos a repetir.”