Castillo de Corvinos
“Un lugar de paz en plena naturaleza y a 10 km de Huesca. Impresiona el edificio construido sobre la roca viva, y el entorno, rodeado de olivos y álamos blancos, con pequeñas tertulias desde las que contemplar los campos cultivados. Hay un estanque con ocas y patos y dos grandes mastines pachorrones y afables. El interior está decorado con mucho gusto y sin excesos, con retratos antiguos y objetos que guardan la memoria de la familia. La habitación con lo necesario, limpia y acogedora. Unas vistas increíbles de los campos. Camas y almohadas cómodas, ropa de cama de calidad, como también las toallas, de buen gramaje. El baño, con una preciosa luz cenital. Tiene una piscinita - de poca profundidad-con su olivo para refrescarse y recrearse. El personal, siempre atento a cualquier necesidad o sugerencia, y siempre desde la discreción. Una magnífica experiencia.”