La Posada de Pitarque
““La Posada de Pitarque” fue la joya que encontramos tras nuestra excursión al Nacimiento del Río Pitarque. Los bocatas de almuerzo que probamos fueron enormes y deliciosos, perfectos después de caminar: buen pan, buenos ingredientes y mucho sabor. Pero lo que realmente marcó la diferencia fue el trato de Rosa, que con su simpatía y amabilidad hizo que nos sintiéramos como en casa. Un consejo: ten paciencia. Es un sitio al que acude mucha gente, sobre todo quienes quieren desconectar. Aquí se vive “slow life”, no corriendo. Si estás con prisa, mejor otro día. Pero si vienes con ganas de saborear el lugar, de parar el reloj, este es el sitio ideal. El local es acogedor, cálido, y tras la caminata nos sentó de maravilla entrar, relajarnos y compartir un buen bocata. Lo recomiendo sin duda, para cualquiera que quiera combinar naturaleza, buena comida y tranquilidad genuina.”