Ferretería El Pinsapo S.L.
“Llevaba semanas buscando caballetes para mesa en Málaga. Tuve contactos de lo más desagradables con gente por toda la ciudad. Los más cuerdos me decían una y otra vez que era un "bien preciado" y hace años que no veían alguno. La mayoría salía corriendo o gritaban en agonía solamente por escuchar la palabra caballete. Ya estaba empezando a desesperarme y había perdido completamente la esperanza. Un día yendo a comprar el pan reparo en esta ferretería, no la había visto antes. Con mucho miedo, me acerco al encargado y le pregunto susurrándole por este bien preciado. Él abre mucho los ojos y me mira de arriba a abajo. Después de unos segundos dudando de mi cordura mental, me lleva a la trastienda donde dentro de unas cajas y camuflado entre corcho blanco, hay dos únicos caballetes. Me cobra un precio justo por semejante reliquia y me lleva por una puerta trasera a un callejón. Cierra la puerta en mi cara y me desea buena suerte. Ahora me encuentro en este callejón sin saber qué hacer ni como volver a casa. Si alguien me ve con esto, sé que estoy muerto. Quería que todo el mundo sepa de la alegría que me ha dado esta ferretería aunque ahora me haya abandonado a mi suerte. En mis últimos momentos de vida, lo único que quiero es que ésta, mi historia, se conozca.”