Espaço Casa
“Entré en Espaço Casa pensando que iba a ser una visita normal… y claro, apareció Anabel. Bendita suerte. Sonriendo como si la vida fuera un anuncio de pasta de dientes, atendiéndome como si yo fuese alguien importante (error, Anabel, error: ya me he acostumbrado y ahora lo voy a exigir en todos lados). El problema de ir allí es que te malcría: te trata tan bien que luego sales al mundo real, vas a otro sitio y piensas “¿perdona? ¿y mi sonrisa? ¿y mi atención perfecta?”. Lo peor es que no falla nunca: la mujer está siempre igual, como si tuviera un cargador invisible de batería positiva enchufado detrás del mostrador. Conclusión: no vayáis, porque si os atiende ella luego vais a comparar a todo el mundo con Anabel… y nadie va a ganar! Pd: Volveré sin duda! Muy recomendable!!!”