Siente Marruecos
“Fuimos con mis padres 8 días a finales de septiembre de este año y tuvimos una espléndida experiencia de principio a fin. Recomendamos ampliamente esta agencia y agradecemos de corazón a cada integrante de ésta que nos trató con respeto, simpatía, amplia comunicación, suma atención personalizada y sobretodo pasión por compartir su conocimiento y amor por su gente, su cultura y su hermoso y valioso país. Amé Marruecos, su historia, la forma de vida de la gente, la música, la arquitectura, la historia. Cruzar ciudades diversas, antiguas, modernas. Recorrer autopistas, carreteras, brechas, por el desierto, las montañas con y sin bosque, los campos de olivos. Conocer la añorable cultura Berebere, compartir con personas tan agradables. En definitiva volvería y les recomiendo poner en su lista de lugares por visitar antes de morirse a Marruecos con esta compañía. Pues la calidad de personas que te acompaña en cada momento de esta invaluable e inigualable experiencia, en este fastuoso país, la deben vivir. Llegamos a Marakech, Mohamed nos recibió amigablemente en el aeropuerto. Nos llevó a nuestro hermoso Riad Awa, donde Giuseph nos atendió con cortesía y esmero. El ambiente es seguro y la gente es muy amable. Las motos abundan, pero todos son muy atinados y respetuosos porque nada le pasó a mi madre que iba dándolo todo con su bastón. A la mañana siguiente, Rachid, un espléndido guía, nos dio un exquisito paseo por la Medina, compartiendo su amplia sabiduría con nosotros. Baraka, nuestro simpático y amable conductor. Siempre atento a las posibilidades físicas y de salud de mis padres. Conocimos la gran Mezquita de Casa Blanca y nos sacamos foto en el café donde filmaron la película icónica en los años 50’s. Amé el Art Nouveau y el Art Deco reflejada en demasía en la arquitectura. Dormimos una noche en Rabat. Nos gustó la Medina blanca de la dinastía de los Almohades . Asilah nos encantó. Colores, vivos, variados y brillantes en todas las casas. La Medina, un lugar lleno de paz, armonía, y de muros increíbles de artistas urbanos. Llegamos a la mágica Tangier. Puedes ver de día las montañas de Cadiz y de noche sus luces desde la costa. Nuestro hotel Riad Palais Zahia tiene unos acabados de madera excelsos en los techos y balcones. Su personal muy amable. El aire, la tierra, la gente, la arquitectura impregnados de historia te invitan a querer saber más sobre África. Fuimos también a Chefchaouen, donde Zucri nuestro guía, comprendió perfecto que mi madre no podía subir escaleras y valoró que viniésemos desde México; así que nos dió un amable recorrido, inundándonos de grandes historias de sus antepasados. Pasamos por Volubilis, las ruinas romanas, donde vimos el atardecer y nuestro guía Hassan nos lo hizo encantador con tanta historia que sabía de ese ahí. Fez, con su Medina llena de fantasmas que te acompañan y susurran por sus interesantes callejones. Jalil fue nuestro guía, un ser sabio, agradable, generoso, humano. Con su conocimiento y atenciones hizo que la experiencia fuera espléndida. Nos hospedamos en el magnifico Riad Sarah, donde el simpático Ahmed nos recibió con calidez y generosidad. Este Riad es muy estético, y con el trato tan especializado que te dan, nos sentíamos en el palacio de la mera Bahia. Regresamos a Marakech, y nos hospedamos en el Riad Kahena , donde Asdid nos recibió con hospitalidad . Paseamos de noche por la plaza principal y disfrutamos de los músicos urbanos mientras bebimos deliciosos jugos de frutas que te dicen a gritos seductores que compres. Salah, nuestro contacto principal en todo el viaje, nos atendió 24/7 para toda circunstancia desde que antes de llegar a Marruecos, hasta que llegamos a México. Su atención personalizada, amable y eficiente nos facilitó cada momento de nuestra estadía y de esta grandiosa experiencia. Volvimos a nuestro México lindo y querido. Contentos y satisfechos. Deseosos que todos vivan de lo lindo Marruecos como a nosotros nos tocó. Yo quiero volver. Viajen a Marruecos ya! Yalah! Vamos! Ahora! Reserva ya.”