La Petite Bretagne
“Restaurante francés que cuida, y mucho, el producto. Que no te engañe la fachada del restaurante. Comimos unos mejillones a la mostaza de Dijon literalmente espectaculares, tanto por el producto (fresco) como por la salsa en sí. Y luego pedimos el lenguado meunière (sole meunière), y aquí se nota que el pescado era fresco y la salsa con el toque justo de limón y mantequilla (presentes pero sin "comerse" el sabor del pescado). Muy bien preparado y acompañado de ensalada y gratin dauphinois. Por cierto, tienen crepes, pero los dejamos para la próxima que el estómago no nos dio para tanto :)”