Mesón José y Victoria
“Es un restaurante pequeñito con una decoración sencilla y fina, con mucho gusto todo. Desde que te sientas en la mesa, hacen que te sientas cómodo y bien atendido. Lucrecia se preocupa por recomendarte según tus preferencias y todo lo que pedimos estaba delicioso. Unas gambas al pil pil que la salsa estaba de muerte… un bruschetta espectacular también. Una albóndiga y un tiramisú para chuparse los dedos… la atención es exquisita, tanto Lucrecia como su compañera son educadas, simpáticas y atentas. Fuimos con perros, nos habilitaron una mesa para q estuviésemos cómodas y en todo momento nos hicieron sentir como en casa. El restaurante en sí se ve que cuida el orden y la limpieza. Los baños eran los más limpios que he visto y tienen el detalle de tener en ellos toallitas, colonia… y algunos detalles más que siempre vienen bien. Un sitio con encanto y personalidad como su dueña, para repetir sin duda”