Cuevas de María
“Alquilamos una de las casa/cueva que tienen y ha sido toda una experiencia. En primer lugar, me gustaría hacer especial mención a María, la señora que nos recibió nada más llegar como si nos conociera de toda la vida: amable, cariñosa, super simpática...Nada más llegar, nos enseñó la casa, nos dió unas pautas a seguir e incluso nos recomendó un sitio cerca para cenar (el cual repetimos porque nos gustó mucho) Cada vez que nos la encontrábamos se paraba unos minutos a hablar con nosotros, e incluso tuvo varios detalles con mi hijo que son de agradecer... ¡Así da gusto ir a los sitios! Respecto a la casa, nos dejaron una pequeña, pero acogedora. Íbamos 3 adultos y un niño, pero caben 6 personas ya que tiene dos habitaciones con dos camas y una con una de matrimonio. Además de un baño y cocina/comedor. La casa está totalmente equipada con menaje de cocina, microondas, nevera, cafetera de filtro, tostador, termo de agua para las infusiones e infusiones varias, secador de pelo... No dispone de patio, pero María tiene puestos unos maceteros grandes delimitando el espacio que hace la función de patio; nos salimos una noche con las sillas fuera y se estaba muy agusto. Estuvimos muy cómodos, y lo mejor, es que dormimos fresquitos y tapados con la sábana; no nos hizo falta hacer uso del ventilador que tuvieron que poner los antiguos hospedados. El alojamiento está en el barrio de las cuevas, cerca hay un mirador donde puedes apreciar las vistas del pueblo y del barrio, con sus casitas cueva y sus chimeneas blancas tan características del lugar; justo al lado de nuestra casa, hay una casa/cueva antigua que visitamos y enfrente, una pequeña iglesia dedicada a Pedro Poveda. Es una zona turística de Guadix, pero sorprendentemente es muy tranquila. En definitiva, nos ha encantado. Si volvemos a Guadix, no dudaremos en volver a llamar a María y hospedarnos en una de sus casas/cueva.”