Opiniones

  1. Antonio Diego Duarte Sánchez ★★★★★

    Magníficamente presentado, como no hay grandes cantidades de visitantes al mismo tiempo, la persona que está en recepción facilita una explicación introductoria muy clara y didáctica. El recorrido por el museo está bien señalizado y cartelado. Los audios resultan a veces poco entendibles. La visita puede durar aproximadamente una hora y, dado que Alhama de Murcia no es un pueblo muy grande (alrededor de los 22000 habitantes), es fácil aparcar a no demasiada distancia. Si se dispone de tiempo y es temporada, resulta muy recomendable combinar la visita al Museo Arqueológico de los Baños con la visita guiada al Castillo.

  2. Vicent Gorriz Escriva ★★★★★

    Impresionante espacio museístico el que nos ocupa hoy, y es que en raras ocasiones se tiene la oportunidad de visitar los restos de unas termas romanas en tan grandiosas condiciones, permitiendo un acercamiento único a tan interesantes construcciones, que plagaron el horizonte entero del urbanismo romano, tanto en el ámbito rural como urbano. El espacio museístico comprende una serie de edificios que a lo largo de las eras se edificaron cercanos a una fuente manantial termal, siempre asociada con cualidades curativas y tratamientos salutíferos, debido a sus aguas minerales que se creían sagradas. Seguramente conocido por la población indígena de la zona, cuando los romanos llegaron para poblar las tierras que forman hoy parte de la región de Murcia, se encontraron con un valioso afluente de aguas termales que sin duda alguna estaban más que dispuestos a aprovechar. Ya Vitruvio nombra en su octavo libro las numerosísimas cualidades positivas que surgen de las aguas termales y sus aplicaciones para tratamientos de los nervios, de los músculos y de aflicciones intestinales y/o estomacales. Por ello no debe extrañarnos cómo estos antiguos pobladores erigieron en el siglo I d.C. un gran complejo monumental que comprendió dos sectores: unas termas de carácter recreativo y aquellas de mayor importancia destinadas al baño termal y medicinal. De las termas comunes quedan a la vista los restos del caldarium (sala caliente), de un alveos (piscina de agua caliente), una sección del hipocausto y unas cuantas salas aledañas. Hay que destacar que aunque los restos han sido ampliamente restaurados, respetan en gran parte las estructuras originales y además ayudan a hacerse una idea de la planta original que tuvo el impresionante edificio. Sin embargo la auténtica joya de todo el complejo se materializa en las dos inmensas y monumentales bóvedas que formaban parte del baño termal de aguas cálidas. Ambas bóvedas que se conservan enteras fueron levantadas con fábrica de mampostería y hormigón, pudiendo apreciarse algunos trazos originales en la primera y más grande de las dos. La robustez de la composición de semejante aparato explica en gran parte la supervivencia de sendos espacios, que recibieron por medio de canalizaciones las tan preciadas aguas, y justifica a su vez que las civilizaciones posteriores en lugar de demolerlas, las aprovecharan añadiendo unos mínimos detalles y alteraciones, muestra de la perfección de los edificios que habían levantado los romanos siglos atrás. Así los árabes aprovecharon su estructura durante muchos años y posteriormente a finales del siglo XIX un hotel balneario también se surtió de tan ancestrales restos, eso sí adaptándolos a la arquitectura del nuevo edificio y añadiendo varias reconstrucciones y adiciones. Al decaer el uso del hotel después de la Guerra Civil se demolió en la década de los setenta del siglo XX, dejando nuevamente a la luz los restos de las antiguas termas romanas, las cuales corrieron la inmensa suerte de caer en las manos de una administración local competente, preocupada e interesada en la divulgación de su invaluable patrimonio histórico, permitiendo por medio de una musealización excelente, que a día de hoy los visitantes puedan maravillarse con unas legendarias estructuras, que si bien ya no se nutren de las aguas minerales del manantial, siguen exhibiendo una grandiosidad por su arquitectura y por lo inaudito de su permanencia, que bien podrían ameritar la intervención de alguna deidad de los manantiales que todavía recordara y protegiera sus viejos santuarios.

  3. Merche N ★★★★★

    La entrada al monumento es gratuita, la chica de la entrada se ofreció a contarme la historia del lugar y así pude ponerme en situación y entender el museo mucho mejor . Total mente recomendable, si pasas por Alhama de Murcia no te lo pierdas.

  1. DARWIN ★★★★★

    Lugar perfecto para conocer como eran los baños termales en la época romana y, posteriormente, musulmana. Muy bien restaurado y mantenido, visita recomendable con niños.

  2. Ana martinez rubio ★★★★★

    Espectacular todo, tanto por fuera como por dentro, muy bien conservado. Al llegar, nos informó estupendamente la chica de todo lo que podíamos ver, dándonos explicaciones muy claras.

  3. quehacer deviaje ★★★★★

    Disfrutamos mucho de este espacio y de la atención del personal. Increíble las termas romanas.

  1. Charo Martínez ★★★★★

    Interesante como mínimo. Se visita en poco tiempo.

  2. Jenny Tapia ★★★★★

    Lugar fabuloso con historia interesante y personal amable. Fab place with interesting history and friendly staff

  3. José Antonio Fernández Hidalgo ★★★★★

    Fantástica visita teatralizada al castillo. El museo contiene en el sótano fachada entera de la zona de baños, muy interesante

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la dirección de Museo Arqueológico de los Baños?

Museo Arqueológico de los Baños está ubicado en la calle Calle de Sánchez Vidal, 5, 30840 Alhama de Murcia, Murcia, España

¿Cuál es el número de teléfono de Museo Arqueológico de los Baños?

Puede contactar con Museo Arqueológico de los Baños al +34 968 63 07 76

¿Cómo se puede llegar a Museo Arqueológico de los Baños?

Puede llegar a Museo Arqueológico de los Baños a través del siguiente enlace

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