Durante un largo periodo fui cliente habitual de este establecimiento. No obstante, dejé de frecuentarlo tras detectar reiteradas irregularidades en los precios aplicados. En un primer momento, las diferencias eran mínimas y, por tanto, disculpables; sin embargo, de forma progresiva, dichas discrepancias fueron aumentando tanto en frecuencia como en cuantía. Entre las prácticas observadas se encuentran la falta de correspondencia entre el precio indicado en la etiqueta y el cobrado en caja, así como la retirada efectiva de ofertas que continuaban figurando como vigentes. No considero que la correcta actualización de los precios expuestos al público constituya una tarea especialmente compleja, máxime en un contexto económico en el que las modificaciones de tarifas se realizan con regularidad. La repetición de estas situaciones genera, inevitablemente, desconfianza y la sensación de un perjuicio sistemático hacia los clientes. A ello se añade la presencia recurrente de olores desagradables en el establecimiento, en ocasiones procedentes del personal encargado. Si bien es posible que también intervengan otros factores ajenos a la gestión del comercio, esta reseña se dirige exclusivamente a la responsabilidad del establecimiento. Dichos olores afectan negativamente a la experiencia de compra y reflejan una falta de atención adecuada a las condiciones higiénicas. Asimismo, en determinadas ocasiones se percibe una comunicación deficiente por parte de algunos empleados, acompañada de actitudes poco cordiales ante simples consultas, lo cual dificulta la atención al cliente y contribuye a una impresión general de desorganización. Por estas razones dejé de acudir al establecimiento, hasta que, hace unos días, me vi obligado a realizar una compra puntual de escasos productos. Tras calcular previamente el importe mediante la calculadora de mi dispositivo electrónico moderno (móvil, habitualmente conocido), comprobé nuevamente que el precio cobrado en caja no coincidía con el indicado en las etiquetas. Resulta razonable preguntarse por qué no se actualizan los precios visibles antes de aplicar los cambios en el sistema de cobro. En dicha ocasión, el perjuicio me resultó inevitable debido a la urgencia de la compra y a la ausencia de alternativas cercanas en ese momento. Lamento que esta reseña haga referencia a hechos ocurridos en distintos momentos del tiempo; no obstante, considero necesario señalar que dichas prácticas continúan produciéndose en la actualidad. Finalmente, agradecería que el propietario del establecimiento se abstuviera de responder con mensajes genéricos o estandarizados que no aportan soluciones reales y resultan poco constructivos. A escasa distancia existe otro comercio que ofrece una experiencia claramente superior, con precios más ajustados, mejores condiciones de higiene y mayor transparencia: el supermercado Consum, situado a una calle de este establecimiento.
Fotos
Opiniones
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Barcarroña Soplacráteres El Último Malvisto III ★★☆☆☆
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rodrigo mora ★☆☆☆☆
La cajera que habla portugues, de cabello negro y rizado no esta capacitada para atender público, atiende mal, me ha tirado los productos en más de una ocasión y ha atendido de pésima gana a mi y al resto de mi familia sin ninguna razón. Soy del barrio y definitivamente no voy más.
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Mac Book ★☆☆☆☆
Una estrella tampoco no quiero darle,incluso chicos no entiende basico de español ni encargado chicito los precios están altos y cobran extra por las bebidas fria,desde último encargado cambiaban la tienda esta en peor estado último chico tratamiento estaba por otro nivel el solucionaba toda las problemas su nombre era hmsa si me acuerdo bien los trabajadores
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Cleidys ★★★★★
Excelente supermercado, limpio y las trabajadoras son muy amables, atentas.
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marina borda folch ★★☆☆☆
Precios que se hinchan en la caja. La etiqueta del producto pone un precio y luego a la hora de cobrar te dicen otro. Se lo e dicho y me dicen que está mal el precio de la etiqueta….
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Marcel Costa ★☆☆☆☆
No voy ahir mas,mal servicio,olor a sudado,caro i productos caducados!!!
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Sophie LéOST ★★★☆☆
Hay que mirar los precios, se inflan en la caja. Ej: Vichy catalán lima escrito: 1€17 y en caja lo pagas 1€30. Roban de algunos céntimos en varios productos!
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Mic Mes ★☆☆☆☆
Aparcando camiones por arriba de la acera bloqueando el paso a los peatones cada día, tirando una montaña de cartones en los contenedores equivocados, y en general muy maleducados. Hay mejores alternativas a pocos metros...
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Fermí Fernandez ★☆☆☆☆
Comida literalmente caducada. Es la segunda que voy a devolver algo que se ha pasado de fecha. Esta vez unas gambas. I me han colado en una ocasión una moneda de euro falsa. Fatal!!
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