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Opiniones

  1. Alvaro Garcia Escolano ★★★★★

    Espectacular, como siempre que vamos. Si quieres probar un típico restaurante de cocina tradicional vasca con calidad, buen servicio y buenas vistas, Sarriena es una apuesta segura. Tienen zona exterior con jardín y sombra natural de los árboles y zona interior con distintos comedores y chimeneas. Muy buen ambiente. Se ha convertido en tradición comer en Sarriena siempre que voy a Bilbao. Lo recomiendo.

  2. BOR ★★★★★

    Un buen restaurante para comer de forma informal, ideal para quienes disfrutan del picoteo y de opciones de pollería. El servicio es rápido y eficiente, perfecto para una comida sin complicaciones. El local está bien acondicionado, limpio y cómodo, con un ambiente correcto y agradable. Una opción práctica para comer algo rico y sencillo sin perder tiempo.

  3. Salty Light Media ★☆☆☆☆

    Hay restaurantes a los que entras con esperanza… y luego están los otros, esos en los que cruzas la puerta y ya empiezas a negociar con el universo. Este sitio pertenece sin duda a la segunda categoría. El tipo de lugar donde te sientas, miras alrededor, y entiendes por qué el aparcamiento era amplio y medio vacío: señal universal de peligro culinario. Nos sentamos. Y esperamos. Quince largos minutos antes de que apareciera la camarera, que en tiempo de restaurante es algo entre una banderita roja y el primer párrafo de un futuro informe de Sanidad. En esos quince minutos tuve tiempo de sobra para admirar la “decoración”: lámparas polvorientas que brillaban como reliquias de una época en la que fumar en interiores curaba el estrés, papel pintado con peces que debe de ser anterior a Franco, y un banco con un agujero tan grande que parecía haber sobrevivido varias guerras. Los platos no combinaban entre sí, porque claro que no. Aquí no combinaba nada: ni las lámparas, ni las sillas, ni la energía. Las rejillas de ventilación del techo eran puro decorado, guardianes inútiles mientras la mesa de al lado asaba su carne y nos ahumaba como chimenea abandonada. Y arriba, la guinda: un aislamiento mal puesto, colgando del techo como si lo hubieran instalado solo para cumplir un trámite y evitar una multa. Cuando por fin llegó la camarera, tomó el pedido de mi mujer: un entrante y un plato principal. Luego se giró hacia mí, con una mirada de desafío y un tono borde que preguntaba: “¿Y tú? ¿No vas a comer?” De verdad quise contestarle: “No, he venido solo a contemplar el polvo de las lámparas, a ver si consigo manifestar una bayeta con mis pensamientos para limpiarlas por primera vez en 80 años.” Pero pedí. Error número… ya ni sé. Cuando llegó la comida, estaba fría por dentro. No templada: fría. Habíamos pedido solomillo y entrecot. Pero sabían como si los hubieran cocinado la semana pasada, olvidado detrás de una caja de calamares congelados y recalentado después sin ningún compromiso emocional. ¿Los cocinaron y luego los metieron en el congelador? ¿Dieron una vuelta por la Antártida antes de servirlos? Misterio. Las patatas fritas —benditas— llegaron en número exacto, contadas como si alguien en cocina llevara un programa de austeridad patatil. No vengas con hambre. Es más: no vengas. Y luego llegaron las torijas, un postre que debería servir nostalgia y cariño en cada bocado. Aquí, sin embargo, habían quemado el azúcar con tanta furia que parecía venganza personal contra el postre. Al final no estaba enfadado. Solo decepcionado en ese modo silencioso y existencial. Ese tipo de decepción que te lleva a reflexionar sobre tus decisiones en la vida: ¿Por qué vine? ¿Por qué no di la vuelta al ver el aparcamiento vacío? ¿Por qué los filetes estaban tan fríos que podrían pedir residencia en Islandia? Hazte un favor. Sigue conduciendo. Come en cualquier otro sitio. Incluso una tortilla de gasolinera te querría más que cualquier plato que salió de esa cocina.

  1. Susana ★★★★★

    Todo excelente, pero lo más importante que es la comida, extraordinario. El chuletón, superior y la torrija casera, una verdadura locura. No hay otra forma mejor de expresarlo. Muy muy recomendable para pasar un buen rato, con buena comida y un trato estupendo.

  2. José Luis De la Fuente ★★★☆☆

    Una cervecera muy agradable cerca de la universidad de Lejona. Buen servicio, en un entorno agradable. Menú del día a 19 euros, correcto.

  3. Aitor Ezkerra Cano ★★★★★

    Vaya por delante que depende de cuándo vayas, comida empresa, entre semana para merienda/cena, los findes para comida de cervecera.. En cualquier caso, el espacio, está muy cuidado y se disfruta en las mesas corridas. La comida es correcta y el servicio también. Hay una zona para los txikis.Los precios son ajustados. Con lo que, en el fondo, es un acierto seguro.

  1. Guillermo Narvaez ★★★★★

    Un ambiente muy bonito. Muy bien organizado las comida y la bebida. Hay que sacar número por la cola que hay. Es rápida y bien atendida.

  2. Elena González ★★☆☆☆

    Es la segunda vez que voy con mi familia y la verdad, que nos tuvimos que marchar sin aprovecharnos la comida pedimos la cuenta sin comer el postre El niño salió mareado. Un calor en el comedor por qué a una señora la molestaba el aire acondicionado y lo hemos pagado todo el comedor y así no se puede hasta los camareros lo estaban pasando mal. Una comida 170€ y mal cómidos

  3. Izaskun Alonso Martín ★★★★☆

    Sarriena es una cervecera de toda la vida. No sé las veces que habré ido a comer allí con mis padres cuando era pequeña… Esta última vez ha sido con unos amigos, hacía un día espectacular y por eso aprovechamos para comer en la zona exterior, muy amplia y bien cuidada. Tienes que hacer cola para pedir las comandas, te dan un cacharrito que pita cuando tu comida esta lista y vas a recogerla. Lo mismo para el agua y los postres. Para toda la gente que había, el servicio fue bastante rápido, exceptuando la cola de los postres (había un único camarero poniendo cafés y postres, no sería mala opción poner un par de personas, ya que nos llevo alrededor de 20minutos). Pedimos pimientos, croquetas, ensalada mixta y un pollo asado y costilla para 5, acompañados de 2 raciones de patatas. Comida tradicional y rica. Por poner un pero, en la carta no ponía que la costilla era con salsa bbq y eso puede suponer un problema si a alguien no le gusta esa salsa, aunque no era demasiado fuerte. Teníamos altas expectativas para los postres por su buena apariencia pero nos decepcionaron bastante. En definitiva, esta cervecera es una buena opción para ir a comer. Buena relación calidad precio y muy buenas instalaciones. Es también una muy buena opción para ir con niños ya que tienen una zona ajardinada de columpios para disfrutar. Volveremos.

  1. Ane ★★★☆☆

    El entorno es bonito y tranquilo para comer. Los camareros son atentos. El arroz negro estaba muy buy bueno; la ensalada me pareció algo insípida,para ser una ensalada le faltaba verde. La carne no me gustó, el camarero no me preguntó a qué punto la quería y estaba bastante hecha para mi gusto, a parte de dura. De postres no había muchas variedad,la tarta estaba buena.

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Nueva opinión

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la dirección de Restaurante Sarriena?

Restaurante Sarriena está ubicado en la calle 48940 Leioa, Vizcaya, España

¿Cuál es el número de teléfono de Restaurante Sarriena?

Puede contactar con Restaurante Sarriena al +34 944 63 24 87

¿Cómo se puede llegar a Restaurante Sarriena?

Puede llegar a Restaurante Sarriena a través del siguiente enlace

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