✨ Elegimos el lugar más lleno de amor, luz y respeto para acompañar estos tres maravillosos años de nuestra hija.✨ Desde el primer día nos enamoramos del espacio, y hace unos meses, al despedirnos con muchas lágrimas en los ojos, supimos que nos llevábamos una tribu hermosa a la que siempre sentiremos que pertenecemos. Manuela ha sido acompañada con un cariño y amor incondicional: celebrada en sus mejores sonrisas y sostenida cerquita cuando más lo necesitó. Han sido faro y contención, tanto para ella como para nosotros como familia. GRACIAS, equipo de NSMT y familias, por dejarnos SER, por vuestra entrega y por acompañarnos a crecer como personas y como familia.
Fotos
Opiniones
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elena rodriguez lopez ★★★★★
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Sandra Mogena ★★★★★
Tanto para nosotros como para nuestro hijo, la escuelita ha sido un espacio que ha dejado una huella imborrable. El espacio… no hay mucho que decir, porque habla por sí solo… pero creo que lo que tiene un valor incalculable es el acompañamiento. Miriam, Ari y Paula ponen tanto amor en eso que hacen, verlas en acción es magia. Para mí, fue lo mejor que le pudo pasar a León y a nuestra familia en la etapa de infantil. Gracias!!!!
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arzu Comunicación ★★★★★
Madre Tierra es un espacio desbordado de paz, de libertad y de un magnífico acompañamiento. Cuesta imaginar un lugar mejor para el desarrollo personal de nuestros hijos.
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Milena Sánchez ★★★★★
Desde que mi hijo comenzó este año en Nature School Madre Tierra, su proceso ha sido acompañado con una delicadeza que emociona. Nada de prisas, nada de moldes. Su período de adaptación fue exactamente eso: suyo. Respetaron sus ritmos, su necesidad de observar primero, de acercarse poco a poco, de escucharse a sí mismo antes de lanzarse al mundo. Le han enseñado a conectar con su cuerpecito, a atender lo que siente, a confiar en sí mismo y a tomar los "riesgos" para los que se siente preparado, siempre acompañado, siempre sostenido. Cada mañana, al llegar, tocan una campanita cuando sienten que están preparados para entrar. Y son recibidos de manera individual, con presencia plena, con la mirada y el corazón abiertos. Desde ese primer momento del día, se respeta su ritmo, su mundo interior. En Madre Tierra el juego está en el centro. Siempre juegan, siempre descubren, siempre crean. Y cada día salen al exterior, donde el contacto con la naturaleza es parte esencial del aprendizaje: tierra -mucha tierra- en los zapatos, barro en el peto, charcos... pero siempre desde una escucha activa al cuerpo: ¿tengo frío?, ¿estoy seco?, ¿necesito moverme más o buscar refugio?. Se les enseña a atender a las estaciones, al entorno y a sí mismos, en un vínculo precioso y respetuoso con lo que sienten y necesitan. Se les acompaña desde la presencia atenta, ayudándoles a poner palabras cuando todavía no las tienen, a descubrir el mundo desde el respeto profundo por su ser. Cada gesto, cada espacio, cada silencio está lleno de intención. Los cuentos y teatrillos son pura magia: pequeñas joyas que viven sus cuerpos y que luego traen a casa y repiten una y otra vez. Les ayudan a trabajar el lenguaje, a integrar lo vivido, a expresar emociones y a volver poco a poco al recogimiento tras el juego libre. Con canciones, rimas los acompañan en ese tránsito hacia la calma que les prepara para el cierre del día y la vuelta a casa, en armonía. Las escuelas de padres mensuales son una guía luminosa que nos permite dar continuidad en casa al trabajazo que hacen allí. No caminamos solos. La "tribu" de familias acompaña y sostiene también, como una red que comparte, que crece junto a sus hijos y las acompañantes. La alimentación es otro pilar: saludable, libre de azúcar, coherente con los valores que se respiran en cada rincón de este lugar. ¿El sitio perfecto no existe? Quizás. Pero cuando entras por primera vez en Madre Tierra, sabes, sin dudas, que es el sitio idóneo para tu hijo. Incluso para ti, si te dejaran quedarte. Porque todo en este lugar susurra respeto, conexión, vida. El tono de voz de la acompañantes es suave, embriagador, amoroso. Los niños preguntan sin tapujos porque nadie ha matado su curiosidad ni su imaginación. No están alineados ni moldeados: siguen siendo ellos mismos, con todo lo que eso implica de libertad sorpresa y autenticidad. Y todo se vive: se aprende desde el cuerpo, desde la emoción, desde la experiencia. Gracias, infinitas gracias, a las acompañantes que guían a mi hijo cada día con tanto amor, respeto y presencia. En Madre Tierra se cuida la infancia como lo que es, un tesoro irrepetible.
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Laura Martinez ★★★★★
Nature School Madre Tierra es una escuela que adopta la metodología activa, con la naturaleza como pilar central y enfocada en el respeto y el acompañamiento al niño, es un modelo que resuena profundamente con la esencia misma del aprendizaje humano. Es una visión que va más allá de las cuatro paredes del aula tradicional y que conecta con algo mucho más profundo: la capacidad innata de los niños para descubrir, explorar y aprender del mundo que los rodea. Imaginar un espacio educativo que se despliega al aire libre, es una visión que llena de vida el concepto de aprendizaje. Este entorno no solo despierta la curiosidad natural de los niños, sino que les ofrece un sinfín de oportunidades para experimentar, observar y conectar de manera auténtica con lo que aprender. La naturaleza se convierte en un libro abierto, en el que cada planta, insecto y sonido es una página que invita a ser leída y comprendida. El respeto y el acompañamiento forman el núcleo de esta educación, donde cada niño es valorado como un ser único con ritmos, talentos y necesidades diferentes. El aprendizaje se personaliza y no se impone; se inspira, no se obliga. Los maestros son guías, compañeros en la travesía educativa, que cultivan un espacio seguro y acogedor en el que los niños pueden aprender a su manera, en su tiempo. Esta relación de respeto mutuo nutre la autoestima y el deseo natural de aprender, sembrando las semillas de una pasión por el conocimiento que dura toda la vida. El aprendizaje se mueve y respira con los niños. No hay rigidez ni barreras que limiten la experiencia; hay movimiento, hay risas, hay manos cubiertas de tierra y ojos brillantes. El juego es parte del aprendizaje y las lecciones se descubren en el proceso. La naturaleza, con sus ritmos y sus maravillas, enseña lecciones sobre paciencia, resiliencia y asombro. Los niños aprenden no solo a sumar o a leer, sino a respetar la vida y a comprender que son parte de un todo más grande. Este enfoque integral es una poderosa afirmación de lo que debería ser la educación: un proceso vivo, que forme no solo mentes capacitadas, sino personas empáticas, conscientes y conectadas con el mundo y con los demás. Una escuela activa que prioriza la naturaleza, el respeto y el acompañamiento es un lugar donde los niños pueden crecer, florecer y aprender a ser ellos mismos en su máxima expresión. Todo esto debería ser la escuela y me siento enormemente agradecida de haber encontrado este lugar para los años de infantil de mi hija y ojala encontremos un hogar similar para la primaria. La pasión con la que hablan las acompañantes enamora a cualquiera que las escuche. Mil gracias por tanto M, A, P y J.
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Noelia Jiménez ★★★★★
Educación con corazón… Ojalá el modelo educativo de nuestro país cambiase y empezara a parecerse a ellos. Tendríamos un país de personas respetuosas, conscientes y sobre todo felices!!!!
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Angel Arroyo (Srgotzon1) ★★★★★
Es una escuela libre con trato muy especial hacia los niños
Nueva opinión
Preguntas frecuentes
¿Dónde está Nature School Madre Tierra?
Dirección: Calle de las Encinas, 58, 28935 Parque Coimbra, Madrid, España.
¿Cómo contactar con Nature School Madre Tierra por teléfono?
Teléfono: +34 630 74 64 89.