Fuimos 8 personas a comer el 20/12 Al principio fue bien, el camarero algo despistado pues trajo platos que no le habíamos pedido. Lo peor fue cuando al rato aparecieron unas 20 personas a comer, entrando con un altavoz con música alto y armando tal jaleo que no se podía ni hablar con la persona que tenías al lado. Nos quejamos a esa mesa y no caso, se lo dijimos al camarero y no tomó la decisión de decirles que quitarán la música. Se comprende que estamos en Navidad, pero está el dicho de tu libertad termina donde empieza la mía y que si 20 comensales están molestando al resto del salón (no solo a nosotros) no se comprende que no se cese esa actitud por parte del local. Finalmente nos fuimos sin tomar postre y café por el malestar del ambiente.
Fotos
Opiniones
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Riki Prado ★★☆☆☆
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Mol PO ★☆☆☆☆
Esperas un sitio pintoresco, salir de Madrid, comida natural, rústico ...y lo es. Pero también esperas que sea cómodo, "habitable", y esperas comer. La comida exquisita, todo lo que tomamos que fue poco, porque sí: platos grandes pero comida poca. Lo que no se traduce en el precio. Es caro. Nos lo habían avisado y lo asumíamos, pero todo tiene un límite. Para no tener ni mantel y con servilletas de papel, y poco donde elegir. Simples taburetes ¡Y el frío! Un chuletón a 44€ se disfruta bien sentado, cómodo, con buena temperatura y sin insinuaciones para que pida más. El servicio es amable, siempre que sea para que pidas más y más caro. En noviembre, día lluvioso y 10°C, tenían sólo 2 leños pequeños en la chimenea, casi en brasas. Abajo 23 comensales en sillas, junto a la chimenea, y aún así llevaban sus jerseys y chalecos. Arriba 5 personas, sin nada. Con los abrigos puestos. Aunque había una enorme mesa abajo libre, pensamos que sería para una reserva de grupo. Nos subieron arriba. Pensamos qué pintoresco, y con la comida y el vino entraremos en calor. Pues no. Creía que tenían obligación de ofrecer jarra de agua, pero para una niña te ves obligado a pagar la botella, que no hay pequeña, 1L a 4,45€+10% IVA. Al obligar a 1L agua, yo bebí con ella, ya no pedimos vino que habría calentado y animado. Empezamos por entrantes a ver qué tal iba la cosa. Vinieron de 1 en 1 y con tanta paciencia, que hacías la digestión (era tan poco). No había forma de entrar en calor. Lo dijimos 3 veces, a la segunda ya con los abrigos puestos, y cada vez amables, parecían entenderlo: que iban a poner más leña, que iban a prepararnos mesa abajo. Fue decirlo y colocan a una pareja en aquella mesa grande y nosotros 3 seguimos arriba helados. Viendo las cantidades que salían, los precios, el frío y que son simples taburetes... Decidimos irnos. En la carta pone marcado en verde en todas las páginas, que si pagas en efectivo descuentan un 8%. No lo hicieron porque "habíamos hecho un picoteo y no una comida", accedieron a hacerlo porque les dijimos que no es lo que indica la carta: sólo dice "por pago en efectivo".... y porque uno puede decidir comer de raciones y picoteo. Con las raciones que pedimos, en la mayoría de los sitios casi se come: - 1 de Pimientos con ventresca (único plato bien lleno de pimientos, no de ventresca). - 1 de Setas (me faltó la foto, pero como un tablero de damas) - 2 raciones de morcilla-foto - 1 Pinchos de cordero (2)- foto Hubiéramos pedido una carne trinchada a compartir pero... Así no. Insisto que nos fuimos por frío, incomodidad y la certeza de que no iba a mejorar.
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Laura Diaz ★★★★★
Comimos en la terraza, muy agradable y con la sierra de fondo. La comida toda muy rica, al ser a la brasa no hay problema con el gluten. Pedimos chipirones y pulpo de primero, muy ricos. Las brochetas de carne también muy buenas. De segundo el pescado del día… lubina y mero, frescos y con un punto perfecto. De postre la torrija y la tarta de queso muy recomendables. La única pega es que no tienen pan sin gluten. El camarero de diez, muy amable y eficaz. Repetiremos seguro.
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Alberto ★★★★★
Hasta arriba de comensales, eso es buena señal. Un poco lento el servicio porque no daban abasto, pero íbamos sin prisa, así que disfrutamos de la comida. Estás espectaculares y carne muy buena. Todo muy rico y a la brasa, con su sabor característico. Rico rico
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Alex oro ★★★★★
Una visita recomendada , buena comida y buen precio, servicio excelente y lugar acogedor y peculiar .
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Jorge G. Sanz ★★★★★
Genial. Personal muy atento y agradable. Comida de calidad y entorno espectacular. Reedito: sigue genial como siempre, de lo mejor del Molar. Gracias
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Maria Dalbano ★★★★★
Excelente restaurante en el Molar. Maravillosa atención y servicio. Comida deliciosa, recomiendo el chorizo (mi favorito) y las chuletas, pedimos 10 para dos personas y fue ideal. La ensalada está genial para acompañar y la tabla de quesos, fuimos dos personas y pedimos media ración y estuvo fenomenal en tema de cantidad. Las gambas muy buenas. El personal es profesional, muy atento y amable. Ambiente genial, la cueva es peculiar, cálida y oscura. Muy bueno, volveremos.
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Oscar Rivadeneira del Cid ★★★★☆
Fuera es bonito por las vistas desde lo alto, pero no hay que dejar pasar la ocasión de reservar dentro. La decoración, el ambiente, el olor, las velas... comer en un entresijo de cuevas de origen árabe que antaño se usaron como bodegas, no tiene precio. Recomendable sus carnes a la parrilla. No te vayas sin degustar la ensalada de la casa, la hacen con un vinagre casero que no probarás en ningún otro sitio.
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Ruben Garcia ★★★★☆
Me habían hablado muy bien sobre las cuevas del Molar y después de informarme sobre varios restaurantes de la zona me decidí finalmente por éste. Fuimos sin reserva y en día festivo y tuvimos suerte de que había disponibilidad. El restaurante en sí es muy bonito, una antigua bodega que han habilitado en restaurante y puedes disfrutar de una excelente comida acompañado de una vela que le dá un toque muy romántico. Nos sentamos en la mesa y tardaron un poco en atendernos pero Cristian gracias a su profesionalidad se ocupó de que todo fuera perfecto, pedimos el menú tierra y mar de 38€ que aunque es un poco caro merece mucho la pena ya que quedas más que satisfecho con la calidad de su productos caseos cocinados a la brasa; por cierto tomé una foto a la brasa y el cocinero se molestó aunque finalmente me dejó hacer la foto. El plato principal me lo trajeron antes que a mi pareja pero tuvieron el detalle de volver a pasarlo por la brasa por si se quedaba frío y poder degustar los platos a la vez.Me gustó mucho el vino de la casa y tienes la posibilidad de comprarlo por 8€/botella. Para colmo sus cuevas interiores son una pasada y se conectan con otro local suyo con una terraza mirador ideal para tomar una copa. En definitiva si quieres celebrar algo especial es el lugar idóneo por el encanto del sitio.
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