Una experiencia de película de terror, nada recomendable. La experiencia fue nefasta desde el inicio, donde para empezar creemos haber sido estafados, ya que el precio en Booking para la reserva era de 38€ y al llegar nos dicen que es el precio por persona, el cual acabamos pagando, porque ya siendo un sábado dificilmente podríamos encontrar otra cosa. Además, como se puede observar en las imágenes, la suciedad que acumulan las habitaciones es de no haber sido limpiadas en mucho tiempo, simplemente para la llegada creo que habrán hecho las camas. Por si fuera poco, lo peor no es esto, sino la constante sensación de inseguridad que vives aún estando en la habitación, donde sientes que los extraños propietarios que viven en el hostal son capaces de entrar en cualquier momento.
Fotos
Opiniones
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Antonio Herrera ★☆☆☆☆
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Pablo Morales mejías ★☆☆☆☆
Experiencia francamente negativa, mala, horrible y para nada recomendable. Para empezar, creo que fuimos estafados dado que a pesar de que en la página de reservas ponía que la pareja pagaba 38€, al llegar al alojamiento nos informaron de que eran 38€ cada uno, lo cual no es excesivamente caro, pero pensábamos pagar la mitad... Por desgracia no puedo adjuntar foto ya que a pesar de pedir en 2 ocasiones una factura, no nos la proporcionaron. Esta sospecha se confirma cuando leo otras reseñas donde dicen que la pareja fue 38€ únicamente... En cuanto a la habitación, camas muy incómodas de muelles, un lavamanos lleno de pelos y un plato de ducha sucio y que, a pesar de no ser una habitación para parejas (dicho por el personal) daba directamente hacia las camas, por lo que no habría intimidad a la hora de ducharse. Reparando ahora en el personal, doy gracias de que la habitación contara con cerradura y llave, ya que transmitían una sensación bastante incómoda, además de sentir que se burlaban de nosotros por nuestro acento (canario) y escudarse en "era broma" cuando se palpaba tensión en el ambiente por ello. Recomiendo este sitio para aquellas personas que deseen no olvidar su noche en Madrid, ya que garantizo que no lo harán, por desgracia el recuerdo será negativo.
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Denis Serban ★☆☆☆☆
Ha sido una mala experiencia, fui con mi pareja a pasar la noche, al principio ni nos abrian la puerta y despues de 20 minutos se dignaron a abrirnos. En la habitacion que nos dieron, nos dejaron el tendedero ahi en medio, aparte de que todo estaba sucio, qur se veia el polvo de la mesilla a kilometros, el cubo de la fregona, balletas... por ahi en medio. Ya estabamos en la cama para irnos a dormir y empezaron a tocar la puerta para perdirnos la documentación porque se les habia olvidado ( lo tienen todo fatal organizado ). Nosotros teniamos qur irnos sobre las 11am y a las 7am, intentaron pasar a nuestra habitacion a toda costa y por suerte estaba la llave echada y no pudieron, sobre las 8am no paraban de tocar a la puerta para que nuevamente les entregaramos la documentacion. Luego de irnos pensamos en volver para poner una reclamacion pero estaban los señores ( que no estan bien, tienen problemas ) asi que no pudimos. Tener cuidado porque lo hacen aposta ya que te da "pena" discutir con dos personas con problemas. Repito, a sido una mala experiencia, el precio demasiado alto para algo asi, no hemos podido dormir y jamas volveremos.
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Nacho Muñoz ★☆☆☆☆
Todo lo dicho en las reseñas anteriores es cierto, todo. A toro pasado y leyendo la de Alfre Teja te ríes porque es tal cual, pero lo cierto es que cuando llegas no hace gracia. Lo de la habitación con muebles de mi abuela (y tengo años) es casi lo menos malo, tampoco lo encontré sucio, he dormido en sitios peores, pero lo peor fue la sensación de inseguridad, de meterte en un sitio donde te parece que te puede pasar algo, con decir que acabé poniendo un mueble en la puerta (y la tenía cerrada con llave). No sabía si escribir esta reseña o no, porque no puedo hablar mal de los dueños en absoluto (por extraños que sean), pero hoy en día, una pensión así no tiene cabida.
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Rumy Rodriguez Rodriguez ★☆☆☆☆
La entrada a una película de terror peste a orina de perro al abrir la puerta del aquel salón antiguo de una casa familiar sucia y con mugre Fue tanto el espetor que me dejó sin palabras y salí huyendo
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Alfre Teja ★★☆☆☆
Descripción 100% real: Llego al hostal, subo unas pintorescas escaleras de madera y llamo al timbre. Unos pasos y un sonido de llaves o cadenas. Muriel (nombre recomendado) abre la puerta. Una mujer amable escondida tras unas gafas me sonríe con una mueca de cine negro. Ella no es quien lleva "los temas de ordenadores", tan solo prepara las habitaciones, me pide que vuelva más tarde. A la vuelta, es Adolfito (inspiración propia) quien me abre, él lleva las reservas. Entro con mi pareja y nos acompañan hasta lo que en algún momento fue un salón familiar. Todavía conserva unas puertas con cristalera, cubiertas con unas improvisadas cortinas. Una estancia antigua, como el resto de la pensión. Quizás en su fecha se tratara de un lugar bien. Comienza un espectáculo en el que Muriel y Adolfito recorren nuestra habitación con mi novia y yo mirándonos estupefactos. Cubrecamas arriba, cubrecamas abajo, y todo listo. Realizamos el registro, nos disponemos a recorrer Madrid a pie. ¡El hostal está prácticamente en plena Gran Vía! Pero Adolfito toca a nuestra puerta sonriente. "¿Van a salir? Si llegan más tarde de la 1 llamen al número de teléfono, por favor, porque estaremos durmiendo" -sigue siendo una casa algo familiar, finalmente-. Muriel nos guiña uno de sus pequeños ojos y susurra "Si venís algo más tarde no pasa nada, a veces trasnochamos", acompañado de una risita. Revisamos todo antes de irnos y hallamos el gran defecto de nuestra particular ganga (tan solo 38 euros). La higiene parece ser la única que jamás se ha hospedado en este lugar. Nadie pide lujos por ese precio, pero la limpieza es algo esencial. ¡Un derecho básico, diría yo! Pelo (no quiero pensar de dónde) en la ducha, manchurrones, pasta de dientes en el espejo y una larga lista de puajs. Tras vivir nuestra aventura madrileña, nos plantamos a la una en punto en la puerta de la pensión. No queremos tener a Muriel toda la noche en vilo. Es la hora de los últimos paseos por la pensión antes de domir. Mi novia, intuyo que asustada por cómo se asomaba tímidamente al pasillo, me pide que la acompañe a lavarse los dientes. Mientras espero en la puerta, una sombra enjuta me roza mientras serpentea por el largo pasillo. Gertrudis, la silenciosa guardiana de la pensión a media noche. Con ese susto, los dientes limpios y miedo a encontrarnos algún familiar más, nos encerramos para descansar sobre unos colchones tan usados que a cualquier huésped harían quedar de máquina sexual. Intentamos dormir entre los ñics y ñacs de los muelles. Qué noche tan larga, al menos para mi novia. Por suerte, tengo el sueño profundo. Mientras nos vestimos para abandonar este escenario, ella enumera cada uno de los ruidos que las finas paredes dejaron entran en nuestra habitación. Probablemente no volvamos, aunque si lo hacemos llevaré mi cámara. Las road movies siempre me han parecido un género interesante. Muriel, Adolfito -y también Gertrudis-, no os ofendáis con este comentario, aunque no lo parezca, lo he pasado bien. Sobre todo narrando esta anécdota a mis amigos. @AlfreTeja
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Esther Rodríguez ★★☆☆☆
El hostal es una casa familiar reconvertida. El antiguo salón, comedor y sala de estar son ahora habitaciones, de modo que mantienen sus puertas de cristal. La ubicación es inmejorable, a una calle de Gran Vía, aún así creo que a este lugar le faltan pequeños detalles, sobre todo limpieza. En el lavabo había restos de pasta de dientes, la mampara de la ducha tenía marcas de agua, el plato de ducha pelos y las toallas además de secar te exfoliaban. También echamos de menos que hubiese gel y champú. La cama no paraba de hacer ruido, los colchones, la ropa de cama y las almohadas parece que llevasen ahí varias décadas. Y además se escuchaba todo lo de la habitación de al lado: televisor, las conversaciones y el agua correr por las tuberías cuando usaban el lavabo. Al tener solo llave de la habitación teníamos que timbrar para entrar en el portal y en la puerta principal, de modo que si alguien llegaba entrada la madrugada despertaba al resto de huéspedes. Las personas que llevan el hostal (y que viven allí) son muy pintorescas. Lo mejor del lugar la ubicación sin duda en pleno centro y en un edificio antiguo, los dueños simpáticos y el precio, pero la falta de limpieza es algo que no se puede permitir. Salvo que mejoren eso no volveremos.
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Iratxe o ★☆☆☆☆
Como una peli de terror. Falta de higiene y mobiliario de los años 80. Intimidad y sensación de seguridad 0. Lo único bueno que la habitación tenía llave para cerrar. No pegué ojo en los dos días que estuve. Otra cosa que me pareció super fea es que te cobran nada mas llegar por adelantado y solo en metálico.
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