He permanecido demasiado sin hablar. Nada hay que me pueda silenciar. Señalo al psiquiatra José María Blanco Lobeiras por mala praxis y maltrato. Le acuso de habernos anulado a mi familia y a mí. De haber impuesto las medidas sin explicación ni consentimiento. De haberme intoxicado y mantenido inútil porque le gustaba verme mal. De haber empeorado la convivencia familiar. De haberme sometido a vejaciones porque sabía que, aunque hablase, nadie me ayudaría. De haberme llevado al colapso. Mi familia ha quedado rota cuando se lo conté. Ahora se da cuenta de que nos enfrentó. Cuánto dolor evitable. Lo saben expertos y les da igual sea por temor a salir mal parados sea por corporativismo. Silencios, miradas bajas y esquivas, eufemismos e indiferencia. Y nos reprochan haberlo contado. Porque ahora les cuesta fingir. No les importa que mi familia sea mayor. Pero sí que la sanidad pública sea compatible con la privada. Estos son los especialistas. La Asociación Gallega de Psiquiatría celebró en 2021 un congreso dedicado al suicidio. Presidente organizador, José María Blanco Lobeiras. Su hija, Tania Blanco Pena, secretaria. José María Blanco Lobeiras apunta en una noticia de 2012 que los intentos de suicidio fueron a más a partir de la crisis y en dos de 2021 que hablar previene suicidios y que éstos son problema de primer orden. Quien espeta en un reportaje de 2022 que los jóvenes necesitan normas, sentencia en otro de 2024 que son útiles fármacos, terapias, la comprensión y la escucha activa. Cruel si puede y adulador si quiere, su método es la terapia de choque: fármacos en altas dosis, imponer falsas disyuntivas, negar el diálogo, coaccionar y dar largas. La arrogancia dogmática. Cientificista, psicologista y amiguete de empresas farmacéuticas, calla ante la privatización de la sanidad porque es beneficiario, oculta y manipula información, esconde e inventa diagnosis, se ríe de pacientes, personas de aldea, estudiantes y psicólogos. De mirada huidiza si yerra e intimidatoria para impedir la palabra, habla en alto consigo mismo para que se sienta mal quien tiene enfrente, rebusca en papeles si se ve desarmado, apenas apunta, interrumpe, emplea la profecía autocumplida, la pregunta retórica, el sesgo confirmatorio y, si sale mal, el retrospectivo y culpar a quien está al otro lado de la mesa. Vil y grosero, expresa absurdas asociaciones de ideas que no se pueden comprobar ni desmentir, pero le convienen. Experto en (mal)tratar y triunfador de la nada, usa jerga científica para ocultar su ignorancia, anular el diálogo y burlarse de quien tiene delante. Tan cretino como pagado de sí mismo, no dedica tiempo al paciente, impone medidas a la ligera porque cuantas más citas más dinero. Cínico y de sonrisa falsa tras traje y bata, habla en primera persona si le conviene y en plural de modestia si yerra. Autoritario y necio de doble vida, este anti-suicidios del fraude consulta de mañana en centros públicos y en citas privadas sin seguro de tarde porque no le sirve el salario de jefe de sección. Fracaso de doctor y (sin)vergüenza de adulto, emplea la superioridad de los cargos para aprovecharse de los demás. Pero sólo puede maltratar a débiles y dejar a su paso ruinas y dolor. La página del Sergas recuerda que es delito agredir al personal sanitario. Lo es también la mala praxis y la violencia médica. Nadie dio permiso a doctores para que maltratasen a los pobretes.
Opiniones
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T Figueroa ★★☆☆☆
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José Luis Vilanova ★☆☆☆☆
Doctoras súper profesionales y atentas que contrasta con una atención muy deficiente y borde por el personal auxiliar tanto telefónica como presencialmente.
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Cristina Martínez ★★☆☆☆
La médica Teresa, estupenda. Margarita, según como la cojas, pero tarda una barbaridad.
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Nerea Eiras Torres ★☆☆☆☆
Deben de tener el teléfono de adorno, nunca lo cojen.
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Christian Castro VIcente ★☆☆☆☆
Tienen el teléfono para adornar llamas y llamas y note cojen o comunica, despues llegas alli y estan hablando o riendose y pasando delas llamadas telefónicas,de verdad me parece rediculo loqe estan haciendo.
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Elena Jiménez salazar ★☆☆☆☆
Tienen el teléfono de adorno,llevo llamando no se cuantas veces para coger cita y nada,otras veces llamo y me sale ocupado,solo cogen cuando les dan la gana,súper indignada
Nueva opinión
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