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Opiniones

  1. Ares van F ★☆☆☆☆

    Te intentan convencer de que es normal que un bebé de menos de 12 meses se pase llorando la media hora de clase porque tiene que aprender, aunque sea a la fuerza, a flotar él solo, sometiéndolo a inmersiones aunque no quiera, entre otras cosas. Se puede resumir en un "la letra, con sangre entra". Método didáctico arcaico para los tiempos que corren. Por suerte, hemos descubierto otros métodos más acordes con los que aprender y familiarizarse con el agua. Antes, mi hija lloraba cuando entraba en la piscina, ahora llora cuando se tiene que ir.

  2. Ana Rivera ★★★★★

    Totalmente recomendable para niños y mayores. Mi hija va encantada desde el primer día aprendiendo a nadar bien al mismo tiempo que lo pasa pipa con los otros niños y monitores. En cuanto a mi experiencia sabía flotar pero no nadar y también me animé a ir a clases y me va genial. El monitor(Nano,en mi caso)es paciente,se explica muy bien y claramente.Noto el avance día a día. Recomendable 100%

  3. Antonio José Ruotolo ★★★★★

    100% recomendado. Mi hija acude desde los 3 años. Le tenía miedo al agua y en solo 10 días con el curso intensivo, ya nadaba con ayuda del flotador, pero lo más importante es que aprendió la posición de seguridad. Buenos profesionales y excelente metodología.

  1. Xoan Xose ★★★★★

    Muy recomendable, volvería a llevar a mi hija con ellos.

  2. Estefania Marquez ★★★★★

    Les pongo 5 estrellas por la amabilidad y paciencia de los monitores en el curso intensivo para adultos. Gracias Luis y Agustín. Esto me ha animado a continuar con las clases normales de la mano de Nano, también un 10!!! Da gusto coincidir con personas cuyo objetivo sea ayudar a quitar miedos y hacernos progresar siempre con una sonrisa!! Recomendado 100%

  3. Raquel Iglesias ★★★★★

    Monitores encantadores y muy profesionales, el niño va feliz y nos sorprendió los avances en perderle miedo al agua, dejarse flotar, etc en muy poco tiempo. Muy recomendable y de confianza. Calidad-precio adecuada.

  1. Alvaro Campos ★★☆☆☆

    Tengo un hijo con Trastorno del Espectro autista y acudimos a Cabezolo porque decían que eran especialistas en niños con necesidades especiales.Comentamos cual era el problema del niño y nos dijeron que no nos preocupásemos, que estaban preparados para trabajar con todo tipo de niños. De primeras el primer día nos comentaron que se le veía nervioso y distraído. Le explicamos por segunda vez que era TEA y que si sabían lo que eso significaba. El monitor nos dijo "Pero poco ¿no?". Empezamos bien. Al poco nos enteramos por el niño que cuando "se portaba mal" (es decir, cuando se portaba como un TEA), lo castigaban dejándolo solo en la zona profunda. Y claro, el niño comenzó a cogerle miedo a la piscina. Lo hablamos con ellos y lo que hicieron fue tirar balones fuera. Que si "es que..." por aquí, "es que..." por allá. Pero bueno, acabamos la conversación con el compromiso que de no volvería a pasar. Pero la verdad es que de ahí a unos meses, nos enteramos que le estaban aplicando castigos físicos. Nuevamente fuimos a hablar con ellos porque podía ser una invención del niño. Ellos lo reconocieron pero nos dijeron que "no eran castigos" que eran "ejercicios" propios de la clase. Pero cuando les preguntamos si los hacían todos los niños, confesaron que no. Que solo se los hacían a él. Les dijimos que eso no podía volver a pasar. Esta vez no dijeron ni que sí, ni que no. Pero volvió a pasar. Y volvimos a hablar con ellos. Esta vez defendieron directamente el castigo físico. Nos contaron que es que habían llegado a un acuerdo con el niño que aceptó que se le aplicaran los castigos físicos si se portaba mal. ¿Acuerdo con un niño de 6 años con TEA?¿Pero qué me estáis contando? Estaba claro que no tenían ni dea de lo que era un TEA así que les ofrecimos mandarles a un terapeuta para darles pautas para tratar con niños con TEA e incluso a asistir a alguna clase. No solo no mostraron el más mínimo interés, sino que nos dijeron que protestando lo único que hacíamos era desautorizarlos, que era una victoria para el niño. Expliqué que traíamos al niño a natación para que se relajara y que lo que estábamos consiguiendo es que llegara nervioso y saliese más nervioso. Y que muchas veces, ni quería ir. Y el tipo se encogió de hombros, explicó que ese era su método y me dio a entender que si no nos gustaba, que ya sabía lo que nos quedaba. La parte positiva es que el niño apredió a nadar. Estoy seguro que para niños neurotípicos funciona bien. Y no sé como funcionarán con otro tipo de niños con necesidades especiales , pero desde luego, no tienen ni idea sobre niños con Síndrome del Espectro Autista, por mucho que ellos digan. Ni les interesa aprender.

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