Pablo Fernández
★★★★☆
Un buen parque infantil, sin demasiada sombra y con bastantes bancos para sentarse. Los jueguitos están algo desgastados por el paso del tiempo, pero cumplen su función perfectamente. Como al lado está el bosquecito donde la gente saca a pasear a los perros, es posible encontrar alguna que otra cagada de perro sin recoger.