Una experiencia que vale la pena! El producto está muy bien cuidado con elaboraciones a la altura de un restaurante de alto level. Los platos varían según la temporada.
Fotos
Opiniones
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Ricardo Montes de oca ★★★★★
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Nunu Balcells ★★★★★
Nos lo han regalado y ibamos con mucha ilusión y no nos ha defraudado. El menu sencillo ya es increible, pruebas cosas totalmente diferentes. El servicio un 10. Camareros muy majos! Comida un 10.
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Alba ★☆☆☆☆
El personal del restaurante un 10, todxs súper atentos y amables. El problema está en que considero que el menú es muy arriesgado teniendo en cuenta el precio tan elevado que tiene. Yo suelo comer de todo, pero había platos que me daban auténtico asco: hocico de cerdo con sus orejas, pata de pollo… Estuve hasta indispuesta por la noche.
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A. R. N. ★★★★★
Experiencia gastronómica de alto nivel. Barra preciosa, atención por encima de las expectativas y bocados que rozan la perfección técnica. Recomiendo reservar con antelación, se llena con facilidad. Opté por el menú con Wagyu, caviar y maridaje completo: una propuesta muy cuidada, donde cada plato dialoga con su vino de manera coherente y sorprendente. La pastilla helada de ginebra y matcha marca un inicio refrescante y perfumado, con notas cítricas que limpian el paladar. El primer sake “Seafood”, frío y muy equilibrado, acompaña con elegancia sin invadir; sorprende su ligereza pese al grado alcohólico. El maki mochi de naranja y azahar tiene una textura impecable, perfumado y sutil, mientras que el milhojas de yuba con nori crujiente combina matices picantes y cítricos que despiertan la boca. Con el Miraflores del Pino (Palomino fino fortificado) se inicia un diálogo con los vinos más complejos: aroma elegante, madera vieja apenas perceptible. La croqueta mochi, con masa elástica y sutil toque de jamón, es más interesante por técnica que por sabor, pero resulta original. La pata de pollo deshuesada, horneada y frita es sobresaliente: crujiente, cítrica, con un juego brillante entre lima y menta. El nare de lubina fermentada dos meses en arroz sorprende por su textura arcillosa y su profundidad umami. Con el sake Keigetsu (estilo yamahai) la armonía es total: notas de pera, dulzor untuoso, auténtico y complejo. Luego llega Andròmina (Cariñena de Terra Alta), un vino afrutado, de acidez perfecta, que realza el Wagyu teppanyaki con trufa. La carne, laminada y prensada a la plancha, concentra sabor y grasa con equilibrio sublime; un plato redondo, pura elegancia. El Jako, arroz prensado con caviar y matcha, es una joya técnica: textura cremosa, salinidad controlada, y un dulzor efímero que aparece y desaparece. La burbuja del Corpinat Les Voranes (Penedès) es finísima, seco, 10,5 % vol., mucho más elegante que un cava. Con el Uzusukuri de sepia y papada, un mar y montaña japonés, la grasa y el yuzu se funden; no es mi favorito, pero es un plato que se entiende solo. La tempura de higo con miel y flor de hinojo es un bocado aparentemente simple pero lleno de matices tostados, cremosos y aromáticos. El vino de Sierra de Gredos, con barrica y ánfora, aporta un contrapunto refrescante, estilo “orange”, honesto y limpio. Le sigue Suertes Cool, con notas ahumadas y tanino fino, ideal para el salmonete curado en ceniza con cereza, plato delicado, dulce y salino, de gran precisión técnica. El Riesling de George Lingenfelder se abre con tiempo, acidez prolongada y retrogusto elegante. Acompaña una merluza al pil-pil de jengibre, de textura perfecta, untuosa y adictiva; probablemente uno de los mejores pases del menú. El Matapalos (Montilla-Moriles) equilibra dulzor y sequedad en un punto técnico admirable. El pase de codorniz es un homenaje al dominio del fuego: nigiri, pecho a la brasa y pata glaseada tipo yakitori, cada parte cocinada con precisión milimétrica. Le sigue el morro y oreja de cerdo, combinación golosa, gelatinosa y crujiente, donde la mostaza aporta un golpe nasal medido. Plato humilde elevado a alta cocina. El cuello de cordero al estilo norte de India, con vinagre de jengibre, mango fibroso y helado de cabra, es intenso, especiado y sorprendentemente equilibrado. El Palo Cortado cierra este tramo con fuerza, domando la grasa y resaltando el dulzor del plato. El postre de pera al sake con yuzu, canela y anís culmina con equilibrio perfecto entre dulzor, acidez y textura. El helado integra el conjunto y deja un final largo, limpio y elegante. En conjunto, un menú impecable: técnica, concepto y servicio a la altura del precio (140 € menú + 90 € maridaje). Una experiencia para paladares atentos, con un recorrido sensorial coherente y lleno de identidad. Volveré sin duda, con tiempo y reserva, porque aquí la creatividad se sostiene sobre conocimiento y precisión.
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Yazz ★★★★★
Fuimos de cena de aniversario con mi pareja y probamos el menú degustación. Por supuesto que el precio es elevado como es de esperar en este tipo de menús, pero realmente vale la pena para días especiales. Se trata de un menú muy completo y variado (no os preocupéis por quedaros con hambre, porque más bien será al contrario). Los platos pasan tanto por pescados, como carnes y también postres. Es cierto que quizás algunos platos son algo atrevidos y puede que no sean para todo el mundo, pero aún así es una experiencia totalmente recomendable. Todo el personal fue encantador y atento en todo momento, explicándonos los platos e incluso adaptándonos un poco el menú. La verdad que fue una buena experiencia que recomendamos sin ninguna duda.
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Aitor Sanchez ★★★★★
Increíble, comimos menú dos palillos, cada plato era un sabor totalmente diferente. Todo muy bueno
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Leandro Jordi Medina Bravo ★★★★★
La primera vez que visitaba el restaurante , y me gustó muchísimo la comida es muy buena y de una calidad fantástica , el servicio es top! Como te explican todas las bebidas detalladamente igual que los platos que sirven…. Volveré sin dudas
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Angel AC ★★★★★
Grandísimo descubrimiento. Me ha sorprendido mucho la originalidad de sus platos y a la vez lo ricos que están. La experiencia en la barra es espectacular. Buena relación precio/calidad para ser 1 estrella Michelin. Muy recomendado.
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Felix gonzalez roson ★★★★★
Simplemente espectacular. Si tuviera que definir Dos Palillos con una palabra sería Crescendo - Creo que nunca he estado en un restaurante en el que cada plato vaya superando al siguiente hasta el mismísimo final del menú. Una mezcla de texturas únicas, sabores perfectamente pareados y fusión de cocina asiática con las mejores materias primas que nos ofrece España. Sublime!
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la dirección de Dos Palillos?
Dos Palillos está ubicado en la calle Carrer d'Elisabets, 9, Ciutat Vella, 08001 Barcelona, España
¿Cuál es el número de teléfono de Dos Palillos?
Puede contactar con Dos Palillos al +34 933 04 05 13
¿Cómo se puede llegar a Dos Palillos?
Puede llegar a Dos Palillos a través del siguiente enlace