Una experiencia muy especial. Fuimos a cenar por el aniversario de mi mujer y no pudimos elegir mejor: comida excelente, trato súper cercano y un sitio mágico que hace la velada aún más especial. ✨
Fotos
Opiniones
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Albert Sanz ★★★★★
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Anahí Flan ★★★★★
Un auténtico descubrimiento. El sitio es precioso, con mucho encanto, y el ambiente muy cuidado. Lo llevan un matrimonio encantador y la atención no puede ser mejor: cercanos, amables y se nota que ponen el corazón en lo que hacen. La carta es una sorpresa tras otra, con platos muy originales y sabores que no te encuentras en cualquier sitio. Todo lo que probamos estaba buenísimo. Sin duda, un lugar al que vale la pena ir. Una experiencia que te deja con ganas de volver.
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Alberto López ★★★★★
Espectacular! Elaboración muy cuidada en cada plato. El servicio magnífico, y el lugar, muy acogedor. Repetiremos!
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Daniel Palma ★★★☆☆
Hacia tiempo que quería visitar este lugar por reseñas que había leído, pero me llevo sensaciones encontradas y me explico. Normalmente cuando realizó una crítica lo hago en base a lo que se presume que voy a encontrarme en función de lo que el propio restaurante asegura y por supuesto en función de los precios que cobra. En este caso merece cierta profundidad en el análisis. Empezamos con una yema,según su título es un crujiente, pero en realidad es un rebozado, jamón Joselito y patatas panadera con trufa, qué podía fallar?? Honestamente falla todo,: poner cuatro elementos buenos que más o menos no se estorben te asegura un buen sabor pero no quizas una buena experiencia en su conjunto. La torre en la que este plato viene convertido se antoja tosca y torpe, poco apropiada y de cierta contundencia para ser deun entrante; el jamón,de calidad, no parece cortado a cuchillo que quizás pueda ser un detalle sin importancia pero sí que la tiene; me da una pista de que trabajan más en cadena de producción de lo que se atreven a confesar, patata y trufa, la saboree pero me costó verla (segunda duda). Me imagino destinos más apropiados para ella y la yema rebozada no acaba de ser el hilo conductor del plato. Estaba bueno claro pero sufre del exitoso aburrimientode la trufa. Irá al cielo de los vagos este plato. Otro entrante fue la vieira, sabrosa aunque he de decir que aún permanecía pegada a su concha, no entendí la excesiva mermelada ni el uso de su concha como un plato hondo para llenarla de líquido. Mermelada y agua en una concha con vieira aún pegada a su concha quizás no es la mejor idea como concepto. La mermelada mejor aparte, inundando el plato ensombrece completamente a la pieza a disfrutar,. Plato muy difícil de disfrutar por la dificultad que conlleva comérselo sin ponerse perdido. La vieira correcta; la mermelada yo iría a un coulis...la concha en este caso no aporta nada, mucho mejor en un plato. Si se deja pegada a su concha para que uno compruebe de donde viene el animal, tenemos un problema, el producto debe hablar por si mismo en la boca. Capítulo aparte merece el pato y el pollo, pocos pollos merecen ser plato de un gran restaurante y este aunque bien cocinado no iba a ser la excepción, aún sigo dándole vueltas sobre la poco brillante idea de incorporar arroz salvaje con un porcentaje de almidón muy bajo para conseguir cohesionar el plato, se me antoja como una ocurrencia de originalidad que tira por el suelo el plato, otro detalle de poca altura culinaria; se me ocurren mejores acompañamientos mucho más coherentes con la filosofía del restaurante, este plato se lo carga de un plumazo. El pato muy bueno pero de nuevo el acompañamiento y el montaje adolece de profundidad, de profesionalidad. No puedo creerme la manera de estropear la experiencia de disfrutar de una na carne buena. Acabamos con los postres un pijama que debería no haber sido inventado nunca en el 7 portes en los años 80 y que la indulgencia y la necesidad de referentes de cocina autoctona han perpetuado para lamento de la cusisine. Copiando al original francés de melocotón, el genuino, el bueno, el pijama es copia e historia de la mala. Este se medio salva. El segundo postre venía con trasnochada magia, bola de chocolate que derriten en tu presencia con otro caliente, ahora la ves ahora no la ves. Como su buena cocina.. Respecto al lugar muy muy agradable, entorno, sala, aunque quizás las sillas y mesas son más apropiados para una cafetería que para un restaurante. En definitivas hay buenas intenciones, materia prima correcta pero es una cocina algo tramposa y perezosa. El montaje de los platos muy descuidado y una absoluta fijación por acompañar.con brotes y hojas verdes los espacios que no está ocupado por salsas y aguas,; demasiado miedo al plato.vacío, demasiados titubeos y dudas. No es una cocina de nivel al menos no del que ellos creen. Necesita mejorar en muchos aspectos o bajar el concepto, no llegan. La autocomplacencia en el discurso y la indulgencia en defensa de ese discurso es enemiga del talento. En resumen correcto.
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Daniel brsa ★★★★★
Buena comida y atención, disfrutamos de todos los platos, con su explicación y muy buena combinación en los platos, se pueden apreciar todos los sabores con los que es ya elaborado. En los postres no puedo decir lo mismo, están buenos pero después de esos platos esperas que te sorprendan y son buenos pero no pasan de ahí. En definitiva muy recomendable
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isa obrador ★★★★★
Muy grata experiencia...
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Silvia Saavedra ★★★★★
Fuimos a hacer una cena maridaje con vinos de Lleida y fue genial. Mercè i David encantadores y comida y ambiente excelentes. Repetiremos
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David Gil ★★★★★
No os podéis perder este pequeño espectáculo gastronómico, Mercè en los fogones y David en la sala harán realidad vuestros sueños gastronómicos.
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jordi recasens ★★★★★
Es un lugar encantador para una cena romántica. El restaurante es pequeño, pero muy acogedor muy bien decorado. La comida exquisita, con glamour, platos de autor, con encanto, tranquilamente si siguen así, no me cabe la menor duda que consigan alguna Estrella Michelin. El servicio fantástico. En definitiva un 10 en todo. Pienso volver
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pilar HB ★★★★★
Maravilloso restaurante, platos cuidados y sabrosos, mimados, buena carta de vinos, servicio de sala impecable, decoración calida Y acogedora. Un restaurante para no olvidar. Gracias por ser cómo sois
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¿Qué horario tiene Celleteca Cal Bayó?
Horario: jue.–sáb. 20:30–22:30.
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