Fuimos en verano mi marido, mis hijos (4 años y un bebé de 5 meses entonces) y yo. El restaurante está a 1h sin caravana desde casa, pero tenía tan buenas reseñas que hicimos el viaje solo para comer allí. Y la verdad es que lo disfrutamos muchísimo: comida buenísima y unas vistas espectaculares desde la terraza. Nos gustó tanto que decidimos volver para celebrar el cumpleaños de mi hija con la familia. Reservamos con un mes de antelación para el 7/12/25 a las 13:00h. El GPS siempre marcaba 1h de camino, pero esa mañana marcaba 1h30min. A las 12:00h, justo al salir, llamamos para avisar de que llegaríamos 30 minutos tarde. Nos dijeron que intentáramos llegar lo antes posible porque la mesa estaba reservada para las 15:00h. Sinceramente, no entiendo cómo sabiendo que tenemos 1h20–1h30 de trayecto, nos reservan la mesa para solo 2 horas, dejando un margen tan justo para comer en una celebración familiar, donde lo normal es disfrutar, conversar y hacer sobremesa. Ya no es solo el tiempo de camino… si queremos comer con calma, ¿por qué no podemos? La carretera de acceso son 30 minutos de curvas y viajábamos con un bebé y una niña pequeña, con posibles paradas por mareos, pañales, biberones… aun así, hicimos el esfuerzo y llegamos exactamente a las 13:30h. Mis suegros habían llegado 10 minutos antes, así que la mesa se ocupó a las 13:20h. Nada más sentarnos, la dueña se acercó a recriminarnos que habíamos llegado “40 minutos tarde” y que teníamos que pedir rápido. Literalmente a los 3 minutos ya estaban presionando, cuando aún colocaba al bebé en la trona. Esa actitud nos incomodó desde el inicio. El servicio siguió en la misma línea: prisas, malas caras y poca empatía. – Pedimos un tomahawk y la piedra caliente para cocinarlo llegó 5 minutos después, cuando ya nos habíamos comido media pieza. – Las bravas tardaron 15 minutos reclamándolas. – La butifarra de la niña llegó tardísimo, casi cuando ya estábamos con los postres. – Incluso pedimos pan, y el tomate y el aceite para untarlo llegaron cuando ya todos habíamos comido media rebanada, pensando que vendría “sin tomate”. Sobre la mesa, pedí vistas y cercanía a la chimenea (y eso se cumplió), pero nos colocaron apretados contra la pared, pasando los platos por encima porque no había espacio. Y por el otro lado, una mesa de 16 con 8 niños corriendo y jugando. Para haber reservado con tanto tiempo, el sitio fue de todo menos cómodo. Lo que más me dolió fue el trato de la dueña, viniendo expresamente a dejarnos en evidencia cuando avisamos del retraso y, además, no era cierto que la mesa estuviera 40 minutos desocupada: mis suegros llevaban allí desde las 13:20h y aun así tuvieron que esperar porque estaban sentando y atendiendo primero a otra mesa. Finalmente salimos a las 15:30h, no porque nos quedáramos más tiempo del permitido, sino porque el servicio fue lento… justamente lo contrario de lo que nos exigían a nosotros. Después de una hora y media para ir y otra para volver, hemos salido decepcionados y enfadados, y encima me he sentido mal por haber recomendado el sitio a mi familia. No volveremos más. Es una pena, porque en verano me había encantado, pero el trato recibido hoy ha estropeado totalmente la experiencia. ME HAN HECHO QUEDAR FATAL…
Fotos
Opiniones
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Samantha Massanet ★★☆☆☆
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Alex ★★★★★
Restaurante hogareño y acogedor, con una terraza con vistas preciosas. Es la segunda vez que vengo a comer y todo lo que he pedido ha sido de 10. La materia prima es de primera calidad y la brasa y carnes lo más. He probado el arroz y también buenísimo. No dejéis de probar el chucho de crema a la brasa: es una aberración total!! Food porn en toda regla. Maravilla.
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Marcos San Antonio Sánchez ★★★★★
Todo absolumentamente todo espectacular. La comida de 10, el sitio de 10 y la atención de 10. Qué calidad de producto y qué amabilidad y simpatía en el servicio. Y qué vistas. Todo espectacular. Y encima bien de precio.
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Ariana Jiménez ★★★★★
Si sobrevives a las 2.500 curvas de carretera, la recompensa está a la altura. Y no exagero. Croquetas nivel Olimpo: crujientes por fuera, cremosas por dentro, de esas que te hacen cerrar los ojos y pensar “cro-que-ta de mis amores, eres mi felicidad”. Patatas bravas. Pero BRAVAS BRAVAS, de las que pican de verdad, de las que te hacen sudar, pero te enganchan. El entrecot, en su punto, jugoso y potente. El cordero a la brasa, con ese sabor a brasa que solo se consigue cuando alguien sabe lo que hace con ellas. Y de beber sangría de maracuyá refrescante y ligera. Sideral. Vamos, que te cagas de buena. ¿Qué mas? ¿Qué mas? ¡Ah! El paisaje: desde la terraza, el Montseny a un lado y Montserrat al otro. Una postal natural que te recuerda por qué vale la pena perderse por carreteras imposibles. Resumiendo: que me ha encantao y que queda justificada cada curva de ida y de vuelta.
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Ignacio Berlanga ★★★★★
Espectacular restaurante en el medio de plena naturaleza. Fuimos con mi grupo de moteros Harlystas que son muy exigentes con los lugares y quedaron encantados con el sitio. Quedó dentro de los 5 restaurantes más exquisitos de la larga lista que tenemos. La comida y las vistas son únicas. Volveremos
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Sergio A ★★★★★
Comida muy top, calidad y cantidad. Carne y arroz increíble. Entorno y restaurante bonito. Servicio 10. Puedes ir con tu mascota, punto a favor. Volveremos.
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Dídac Ruiz Canadell ★★★★★
Comida excelente. Vistas preciosas. Muy amables y serviciales. Un lugar para no olvidar.
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M MG ★★★★☆
Es el único restaurante que hay en Granera, si os animáis a ir, no hay pérdida. Pueblo pequeño, perdido en la montaña, pero con mucho encanto y muy bien cuidado. El restaurante muy limpio también con una terraza súper agradable y con unas vistas espectaculares. La carta no es muy extensa, sobre todo carne a la brasa y arroces, aún y así la comida es de calidad y a precios razonables. El.arroz con pato y trompetas de la muerte está buenisimo y las costillas de cerdo muy buenas. No hemos hecho postres porque con las entradas y los segundos hemos quedado más que satisfechos. Un punto negativo es que el servicio es algo lento, pero los chicos que nos han atendido han sido muy amables y atentos. Para los que tengáis perro, son aceptados en la terraza y traen un cuenco de agua para ellos. Hay parquing alli mismo con mucho espacio.
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Isabel Gómez ★★★☆☆
Demasiado caro para lo que es. Es cierto que la comida está riquísima, pero esta más caro de lo que debería. El servicio es bajo, tardaron en darnos mesa (recomiendo ir con reserva) y luego tardaron el tomarnos nota, traernos la comida y venir cuando les solicitábamos. La cuenta se debe pagar en barra, no la traen a la mesa. Esta bien para probarlo una vez.
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Iris Galindo ★★★★★
Uno de nuestros restaurantes favoritos sin duda, recomendable las ensaladas y la paella marinera de sepia y pulpitos. La terraza tiene mucho encanto y las vistas son inmejorables. La escapada de la ciudad merece la pena!
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¿Cuál es la dirección de CAL CAMPÀS - Restaurant Granera?
CAL CAMPÀS - Restaurant Granera está ubicado en la calle Carrer Castell, 16, BAIXOS, 08183 Granera, Barcelona, España
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