Nuestra experiencia con este sitio no puede ser más nefasta y más desagradable. Mi intención con este comentario no es otra que no vuelvan a engañar a más personas ya que juegan con la salud de tu hijo. Desde junio llevamos esperando para que nos coordinen una Frenectomia, la cual a fecha 2 de octubre todavía no tenemos comunicación por su parte para conocer el motivo de esta demora desmesurada (Eso si la consulta obligatoria si te la cobran). Os recomiendo que si estáis pensando en realizar algo con esta clínica no lo hagáis ya que ni siquiera tiene la decencia de contestar a tus llamadas y mensajes. Después de casi 4 meses desde que iniciamos los trámites esperábamos que por menos tuvieran la decencia de darnos una explicación… pero me temo que no será así!!!
Fotos
Opiniones
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Alex V.B ★☆☆☆☆
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Lidia Vidal ★★★★★
GRACIAS a Patricia y a la doctora Carmen vega salvé mi lactancia. Escribo este comentario 6 meses después para que se vea que el trabajo bien hecho a final da resultado. Yo salí del hospital desesperada, con un parto no respetado, muy tocada anímicamente y sin ayuda para el inicio a la lactancia. Me dolía mucho el pecho en las tomas y una de las matronas me sugirió que podía ser frenillo. Acudí al family balance y después de la primera sesión con Patricia, primando mejorar la postura y otras cosas evaluaron el frenillo y una posible daño en el cuello de la niña porque no tenía fuerza de un lado. Efectivamente se trataba de ese problema, de los dos, el cuello lo solucionamos con fisio en otro centro justo después del frenillo que era el principal. Me costó un poco decidirme porque mi peque tenía solo 15 días pero al final me decidí porque me informé de todo lo que conlleva no hacerlo, a parte de la probabilidad de perder la lactancia. Me atendió la doctora carmen vega y su compañera que volvieron a evaluar el frenillo y confirmaron el diagnóstico, todo con mucho respeto y cariño, de hecho los dos pudimos estar con la niña en todo momento en la intervencion. Después vinieron dos meses interminables de ejercicios, pero es lo que conlleva este tipo de intervención y hay que estar mentalizado a ello porque es duro. Lo bueno es que cualquier duda que tenía sobre si lo estaba haciendo bien en el proceso de rehabilitación se resolvía en seguida, me sentí apoyada en todo momento. y no solo con la lactancia sino que cualquier duda que tenía sobre el desarrollo de la niña sabían responderme, se nota que están actualizadas y eso ayuda mucho. A día de hoy 6 meses después sigo con LME muy feliz. Gracias a todo el equipo por vuestro trabajo implicación y cariño con las familias
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Cristina Codesal ★☆☆☆☆
Asesoran bastante bien sobre SRI, pero la experiencia de compra deja bastante que desear. Reservamos la silla en agosto y no es hasta octubre cuando nos la dan, tras estar muy pendiente de Patricia y escribir cada poco. Han pasado 2 meses y todavía sigo reclamando la factura de compra, ya que lo único que tengo es la copia del terminal de pago. Ahora ya, ni contesta a los WhatsApp y coger el teléfono… ni hablemos…
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Álvaro R. ★★☆☆☆
Acudimos a FB con nuestro bebé de 12 días con el objetivo de lograr una lactancia materna exclusiva: había perdido mucho peso, le habían quitado el frenillo y habíamos tenido que empezar a suplementar con leche artificial en relactador. La primera asesoría con Patricia fue muy útil, pero tras verle Sara, la matrona, concluyeron que el problema seguía siendo el frenillo: al aplicar la herramienta de Hazelbaker, vio que no se lo habían cortado del todo en el hospital y sugerían operarlo de nuevo. Nos fiamos de su criterio, que incitaba a que la frenectomía resolvería la lactancia gracias a una mejor succión. Además, teníamos buenas referencias suyas y todo parecía muy profesional, con intervención y seguimiento por un equipo multidisciplinar. Pasado un tiempo, dijeron, volverían a aplicar la misma prueba para ver si la anquiloglosia había remitido. La operación la hizo una pediatra que no volvió a ver al niño más, ya que las revisiones las hizo siempre la matrona. Insistieron en la importancia de los ejercicios de rehabilitación cada tres horas, día y noche, para que no se formaran adherencias. Nosotros, por supuesto, los realizamos con estricto rigor, llegando incluso a contravenir la opinión de nuestro pediatra, que nos reprimió con dureza porque el bebé volvió a estancarse en el peso tras la cirugía y nosotros confiamos en el criterio de FB antes que en el suyo. La verdad es que el seguimiento las dos primeras semanas fue correcto: Sara estuvo muy pendiente del posoperatorio. La revisión quincenal también constataba una evolución favorable, y Patricia nos aseguró que en dos semanas ya podríamos prescindir del suplemento. Tan solo tres días después comenzó nuestra gran crisis de lactancia: el bebé empezó a succionar mal, se volvió a estancar de peso, descendía la producción de leche y, ante el peor de los temores, les pedimos otra asesoría que pudiera ayudarnos o al menos tranquilizarnos. Patricia no nos dio cita: nos sentimos abandonados. Fue Sara quien recomendó únicamente aumentar el suplemento, incluso con biberón. ¿En serio? ¿Para esto una frenectomía y la tortura de la rehabilitación? Insistieron en que era temporal, pero sin indicarnos qué hacer para no perder producción. Buscamos ayuda de otra especialista que nos dio unas pautas muy claras, gracias a las cuales superamos la crisis, aumentamos la producción y el bebé volvió a ganar peso. En la revisión mensual vieron una adherencia que Sara tuvo que despegar, y después se formó una fibrosis, pero lo cierto es que estuvo muy atenta, dándonos varias citas adicionales para controlar la evolución, si bien advirtiendo que no podíamos eliminar aún el suplemento en vista de la curva de peso. La semana pasada tuvimos la última revisión y Patricia, pese a no ser sanitaria, nos dio el alta sin aplicar la herramienta de Hazelbaker como habían prometido, y nos dijo que debíamos seguir suplementando. Por desgracia, tras dos meses de tratamiento, nos hemos ido igual que llegamos: con una lactancia mixta sin resolver, un suplemento sin eliminar y unas proyecciones sin cumplir. Y lo que es peor: con una cirugía y una dolorosa rehabilitación de por medio, un sufrimiento que no ha merecido la pena. Las familias que duden si hacer una frenectomía por problemas de lactancia deben ser muy conscientes: lo duro no es la operación en sí, sino los ejercicios posteriores, y por ello deben evaluar su caso particular para poder tomar una decisión bien informada. No es nuestra intención atribuir toda la culpa a FB: cualquiera puede cometer errores y somos conscientes de que la lactancia es un proceso complejo en el que intervienen multitud de variables de difícil predicción, pero sí creemos que un buen profesional debe saber afrontar las adversidades. A nosotros FB nos ha decepcionado: cuando nuestro caso se complicó, no estuvieron a la altura. Habría bastado con que hubieran sido más prudentes en sus predicciones y más humildes en el reconocimiento de sus errores. Esperamos que esta reseña, escrita con voluntad constructiva y conciliadora, contribuya a que aprendan de estos fallos.
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carlota paulsen radbil ★★★★★
Gracias a Patricia hace 3 años salve mi lactancia, y desde entonces siempre la he tenido de referencia. Con mi segundo hijo no dude un segundo en contar con ella para que me ayudara con el agarre. Puedo estar 100% tranquila cuando voy en el coche con mis dos hijos, ella me asesoró con las dos sillas. Cuando cambiamos de coche nos ayudó con la reinstalación de nuevo. Os agradezco que estéis en Salamanca, es un alivio saber que están ahí. Recomendable 1000%
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Elena García Sánchez ★★★★★
Salvaron nuestra lactancia y todo lo que eso conlleva. Equipo de 10. Super profesionales, atentas, empáticas, sensibles... Se preocupan por la salud de mamá y bebé al máximo. Además, divulgan, enseñan y se actualizan para que tú tengas la info adecuada. Recomendadas 100%
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