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Opiniones

  1. Pitollito Moreno ★★☆☆☆

    Si eres español y más concretamente balear, te tratan como un apestado. Lugar para guiris, comida solo pa amb oli y te presionan constantemente para que pidas rápido y te largues para que se siente el guiri. Si queréis ver la puesta de sol no hace falta que vayáis a este lugar, podéis ir por la costa andando.

  2. Agustin Miclea ★★★★★

    Un atardecer absolutamente mágico, comida sencilla y muy típica de la isla. Lo mejor de todo es poder ir un día con el cielo despejado. Muy recomendable.

  3. Arantxa Alonso-Cortés ★★★☆☆

    NO IR SI NO QUERÉIS SENTIROS ESTAFADOS. Ha sido un chasco total. Nos habían hablado maravillas de este sitio. En el momento de reservar, la persona que está a cargo del teléfono no debe leer bien porque pedí una reserva por WhatsApp para el día 13 y me dijo que “confirmado una reserva para el día 15”. Tardan en contestar días y días y tienes que andar detrás de ellos para que contesten. El servicio bastante pobre. Camareros que son jóvenes con muy nula experiencia y que no les da la gana de hablar en castellano sino que te hablan en mallorquín. Una vez se pasa pero ya que siempre vengan y no te hablen en tu idioma llega a ser muy molesto. Luego la chica que nos atendió muy pesada para que pidiéramos. Estaba encima de nosotros y no nos dejaba nuestro espacio para pensar bien y leer la carta detenidamente. El otro camarero que viene a la mesa y no sabe colocar las cosas. Lo deja todo en la esquina para que se caiga al suelo. No hace el mínimo esfuerzo en ponerlo en perfectas condiciones. La comida nefasta. Lo único que se salva es la ensalada. Las tostadas una auténtica basura. El pan más seco que el campo. Un pan que está duro y es de días pasados. Y la materia prima malísima. Del supermercado. Una atentica salvajada pagar 17€ por dos tostas como las de esta imagen. Unas sardinas que son de lata, el queso graso del supermercado, la cebolla caramelizada de bote. En fin, una auténtica vergüenza. Luego pedimos una jarra de tinto. El vino super pasado. La higiene tampoco es el fuerte de este sitio. Nos trajeron una copa que estaba sucia. Asqueroso fue. Y mejor no entrar dentro. Ahí te das cuenta de la cantidad de porquería que estás comiendo. El higiene no lo entienden. La cocina en pésimas condiciones. Postres y dulces en portatartas abiertos, rodeados de bichos. Esto como lo vea sanidad, se clausura el sito. Comida por encima de las mesas donde preparan todo. Vas al baño y escuchas a la señora rubia gritando que faltan limones. Y por si fuera poco, en este sitio solo se puede pagar en efectivo. Cosa que tiene pinta que es ilegal porque señores, estamos en el siglo 21 y hasta en los ferrys en alta mar se puede pagar con tarjeta. Y por último, decir que los mosquitos te pican por todo el cuerpo. Lo llego a saber y antes de ir nos embadurnamos de repele mosquitos. Un auténtico desastre. Lo único bueno es que es fácil aparcar ya que es un parking privado y las vistas. Está claro que lo que se está pagando son las vistas.

  1. Natalia ★★☆☆☆

    Vaya por delante que el personal fue muy amable, pero salimos bastante defraudados por la poca profesionalidad y la comida tan pobre que nos dieron . El las fotos se puede apreciar que la materia prima es escasa, sobre todo en la que lleva boquerones y la de sobrasada. La de boquerones tuvimos que partirla en dos y añadirlos a una mitad para no comer solo pan y la de sobrasada súper rácana, parece que les cueste un riñón y eso que es un producto local. También pedimos una ensalada con rúcula, tomates, aceitunas negras y queso fresco. No le hice foto porque la rúcula estaba un poco lacia, pero nada del otro mundo. Es una pena, supongo que este negocio empezó con una comida tan rica que de ahí su éxito, pero contando que la carta que ofrece no necesita más que una tostadora,ya que no elaboran nada en cocina, deberían esmerarse un poco más y no diciendo al cliente cuando va a pedir, que no cuenta con determinados ingredientes porque el día anterior han tenido mucho trabajo,no es serio ni profesional sobre todo. Pero supongo que con las vistas tan fabulosas que tienen y que sus reseñas todavía le dan una puntuación aceptable, seguirán llenando el chiringuito. Esto es una crítica constructiva de alguien que aprecia la buena comida y no le gusta que le cobren una pasta por algo que deja mucho que desear. Comimos 4 tostas una ensalada, Coca cola y 3 cervezas y pagamos 53€

  2. Toni Simó ★★★★★

    Es un lugar precioso, vistas al mar, es precioso ver atardecer sobre el mar. El personal es muy simpático, las raciones son algo justas pero a buen precio.

  3. Amelia Vidal ★★★★★

    Una experiencia única para disfrutar de una cena tranquila y la puesta de sol. Mucha variedad de pambolis, calidad-precio excelente, servicio atento y muy amable.

  1. Mercedes Garcia ★★★★★

    Un sitio tranquilo y con magia. El servicio muy atento y amable. La comida muy rica. Las vistas espectaculares. Un buen sitio para pasar un rato tranquilo y especial entre amigos o con pareja. Recomendado 100%

  2. Ines Franzke ★★★★☆

    Ya no es lo que era… una pena, se ha convertido en un sitio algo “masificado”, y eso que solo admiten con reserva previa por WhatsApp (tardan bastante en contestar). Se pide no llegar tarde aunque si se puede llegar antes de la hora reservada, supuestamente para una mejor organización de la pequeña cocina. Nosotros tuvimos suerte y esta vez nos admitieron “sin Reserva”, pero estuvimos casi una hora para ser atendidos por un personal desbordado y poco amable, prácticamente invisible. Para otros clientes “con reserva” no ha sido muy diferente aunque nos dejaron bien claro que los “con” tenían prioridad. Para quien no conoce este sitio, algo escondido, es una casa rústica mallorquina en el campo que era terreno militar, con rincones idilicos, que ofrece una de las más bellas puestas de sol de la isla, vistas al mar, acantilados y Cabrera. Su carta se limita a los típicos pamboli y ensaladas, sabrosos y ricos, a un precio moderado que oscila entre 6 eur (simple, 1 rebanada) a 13,50 (2 rebanadas, especial) y tartas de postre. Aun así vale la pena… siempre y cuando vayas con tiempo y mucha paciencia. Parking propio y cercano No recomiendo para sillas de ruedas por ser terreno con gravilla.

  3. Estrelleros i Estrelleras ★★★★★

    Bonita zona donde poder ver la puesta de sol. El restaurante con mucha terraza y ambiente tranquilo con luces tenues. No disponen de corriente eléctrica ( utilizando grupo electrógeno) lo que dificulta la labor de hacer la cena. Luego podrás cenar unas tostadas . El precio justo pagando el sitio. Pues las tostadas tienen mucho que desear. Si estuvieran recién hechas y no secas estarían más buenas. ( Al menos las que nos han tocado a nosotros ). La amabilidad del servicio muy bueno.

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