Hemos estado comiendo 18 personas por una comida de Navidad. La comida, en general no nos ha gustado a nadie, sobre todo quienes hemos pedido codillo, han conseguido algo que no es fácil, que no sepa a nada. Por otro lado la encargada nos ha parecido bastante borde, aparte de intentar regatearnos un plato de entremeses, lo cual es una ridiculez porque eran entrantes bastante simples, tiene el poco tacto de regañar a los camareros delante de los clientes, en concreto a uno de ellos le ha regañado por prestarse a hacernos una foto. Un grupo que había al lado nos ha pedido que guardaramos silencio 10 minutos porque iban a decir unas palabras, y a los 20 minutos seguían hablando, con lo cual hemos empezado a hablar bajo, pero hemos hablado, es un restaurante abierto al público y no una reserva aparte. Ha venido la encargada a decirnos que nos callaramos porque el otro grupo "¡es de la universidad!". Nos ha parecido increíble. Han pasado varios detalles más que nos han hecho sentirnos bastante incómodas, así que, definitivamente hay 18 familias que no vamos a volver. Ante la respuesta que hemos recibido de alguien que no estaba atendiendo nuestra mesa, por tanto no puede opinar de primera mano, solo voy a preguntar, es casualidad que siempre que tienen vds. una reseña negativa les quiten la razón al cliente? Parece ser que no son capaces de aceptar una crítica, así que a un lugar en el que no tienen intención de mejorar es preferible no volver.
Fotos
Opiniones
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susana olivares vera ★☆☆☆☆
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Ana puga ★☆☆☆☆
Comida de un grupo de 18 personas, la comida fatal, platos de entremeses para compartir cada cuatro muy básicos: cuatro lonchitas pírricas de queso sin sabor con un trocito enano de membrillo reseco, cuatro rodajitas de chorizo, cuatro de salchichón, cuatro trocitos de jamón, cuatro de paté y cuatro de queso ingles con papaya, todo de lo más barato del Dani; una ensalada básica sin gracia ninguna y un plato de habas con jamón, también para compartir, apenas tocamos a una cucharada por persona. Y llegan los platos principales, los codillos enormes y llenos de grasa, el mío estaba crudo por dentro, con sangre, otros resecos, los churrascos (¿con salsa?) poco hechos, uno fue devuelto a cocina tres veces. Los postres como los entremeses, pequeñisimos trocitos de tartas sin gracia ni nada especial, a compartir. Nos mandaron callar porque había un grupo de "la universidad" que iban a decir unas palabras, treinta minutos de reloj. La encargada llamaba la atención a los camareros de malas maneras. El menú concertado era de 40€ e iba incluida la bebida, algunas personas no bebimos más que agua, y se permitieron el lujo de denegar una botella de vino para los postres, que se pidió igualmente para pagarla a parte. al final ante tanta devolución de platos no cobraron la botella pero ya dió igual. Fue un fiasco de comida, de ambiente...muy triste fastidiarnos una festiva reunión. Desde luego no volveré jamás y mi familia, amigos y conocidos han sabido el motivo. Edito mi comentario para responder. Mi codillo estaba crudo por dentro, tenía sangre. En un buen codillo el hueso ha de salir limpio y ya le digo yo que no fue así, y así se lo hice saber a la jefa de sala. El que tengan muchas reseñas positivas para mí no es significativo ante mí experiencia negativa. En cuanto a la botella de vino pedida para los postres, que yo sepa el postre es parte de la comida. En cuanto al ruido ambiente del restaurante, no es normal que nos pidieran silencio para decir unas palabras y que ese silencio se prolongara media hora en una comida festiva, y si he reseñado el "es que son de la universidad" es porque así nos lo hizo saber su jefa de sala, para darle más importancia a respetar su acto en contra de nuestra comida festiva. Sobraban tantas explicaciones por su parte, fui asidua de su restaurante y hacía tiempo que no iba, solo decirle que lo que yo esperaba fuera un reencuentro a futuro, se convirtió en un aquí no volveré, máxime después de su respuesta.
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Marian ★☆☆☆☆
Experiencia muy decepcionante. Éramos 18 amigas celebrando una comida de Navidad a €40/p y salimos con muy mala sensación. La comida, de baja calidad: codillos con exceso de grasa y churrasco devuelto por tres veces por no estar bien hecho. La encargada se dirigía a las mesas con un tono autoritario e inapropiado, diciéndonos qué platos “eran para dos” o “para cuatro” y pidiendo que no cogiéramos de algunos. Además, presenciamos cómo reprendía y avergonzaba a los camareros (educados y amables) delante de nosotros. Incluso llamó la atención a uno por hacernos una foto que le habíamos pedido nosotras. Por si todo fuese poco, la mesa de al lado decidió que su discurso era más importante que el resto del restaurante y exigió silencio durante 15 minutos (que fueron 30). Lo más sorprendente es que la encargada se alineó con ellos y vino a pedirnos silencio “porque son gente de la universidad", como si eso les diera derecho a silenciar un local entero. Esto es especialmente chocante cuando el propio establecimiento ha respondido públicamente en otra reseña de hace cuatro meses: "Cuando alguien va a un restaurante, se atiene al comportamiento de las otras mesas y comensales, y si no es de su agrado, nadie le obliga a permanecer en el establecimiento" Esto es lo que debería haberle respondido a esa mesa que pretendía silenciar a todo el restaurante. Y el colofón final: pedimos una botella de vino con los postres y la encargada se negó a servirla. Una compañera dijo que la pagaría ella misma de su bolsillo. “Ah, bueno, si la paga usted, la traigo”. Se ve que al final medió el dueño y no la cobraron Como era de esperar no ofrecieron ni un simple chupito para terminar, que en cualquier restaurante te lo ponen sin pedirlo. Resultado: celebración arruinada, cero propina, 18 personas (más sus familias) que no pensamos volver y una reserva de 35-40 personas, que estábamos valorando, ha quedado descartada y ya le explicaremos a los amigos y familia por qué. ACTUALIZACIÓN TRAS LA RESPUESTA DEL PROPIETARIO Su respuesta confirma exactamente la incapacidad de reconocer errores evidentes y el empeño en justificar lo injustificable. Presumir de tener “muchas reseñas positivas” no significa nada porque todos sabemos que eso no es indicativo de la calidad real ni del trato, y en cualquier plataforma pública las reseñas pueden gestionarse o incentivarse de muchas formas. Si con “900 reseñas positivas” pretenden invalidar nuestra experiencia, flaco favor se hacen. Sobre la comida, resulta curioso que nadie jamás se haya quejado de sus codillos o de su churrasco, pero en nuestra mesa hubo varios platos problemáticos y uno que tuvo que devolverse tres veces. Y sí, cuando el personal nos preguntó durante el servicio, respondimos con educación, pero eso no convierte un plato mal hecho en uno bueno. Y en las 900 reseñas hay referencias a la baja calidad de los platos. Insisten en que la jefa de sala en nueve años nadie se ha quejado. Mentira. Hay que mirar entre las 900 reseñas que no todas son positivas. La forma de dirigirse a nuestra mesa fue autoritaria, con tono inapropiado, indicando qué podíamos o no podíamos coger de los platos y corrigiendo a los camareros delante de los clientes. Eso no es “percepción”, es lo que vimos, mínimo ese día, 18 personas. Y está misma empleada fue la que nos exigió silencio a un salón entero… porque la otra mesa “eran de la universidad”. Nosotras también. Ese comentario clasista queda fuera de lugar y carece de sentido y la contradicción con sus propias palabras es evidente. Y está misma persona fue las que se negó a servir una botella, y solo la trajo cuando dijimos que la íbamos a pagar nosotros. Que ahora lo presenten como “profesionalidad” no deja de sorprender. Afirmar que se ofreció un chupito en otro local y que lo rechazamos es falso. Absolutamente mentira. Y, sinceramente, para terminar, la forma en que han contestado confirma los modales y la soberbia quev se percibieron durante la comida. Habrían quedado mejor guardando silencio que intentando justificarse de está manera.
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Olaya Salcedo Sevilla ★★★★★
Un sitio con un servicio excelente, éramos los únicos sentados en la terraza y el camarero se quedó esperando de pie fuera todo el rato por si necesitábamos algo en cualquier momento. La comida muy buena, aunque ya con algunas tapas comerías bien decidimos probar sus croquetas (las que más nos gustaron fueron las de bacalao), un revuelto de patatas con chistorra y huevo, y su codillo (estaba super tiernos y jugoso, además era bastante grande). Todo estaba eso estaba espectacular. Volvería sin duda para seguir probando más cosas de su carta, que seguro que no defraudan.
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Jen MedinaL ★★★★★
Vivimos en Granada y frecuentamos mucho este restaurante pero solo tapas y anoche fuimos a cenar y nos sorprendió, pedimos un chuletón de ternera y lo mejor cuando el camarero nos pregunta si queremos bocadillo con lo que sobra del hueso de la carne, INCREÍBLE el chuletón buenísimo con sus patatas caseras y lo del bocadillo súper bueno. El camarero que nos atendió muy amable y atento.
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Cristina Santiago ★☆☆☆☆
El restaurante se anuncia como especialista en carnes a la brasa. Pedí un entrecot, supuestamente a la brasa, y esa carne, aparte de ser de la peor calidad posible, no había olido una brasa ni de lejos. Era ternera hervida. Me ofrecieron cambiarlo por otro plato, pero después de 2 horas y media esperando el plato ya no estaba el estómago para comer. Nada recomendable.
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Paco Álvarez Olgoso ★★★★☆
Todo bien. Buena atención por parte del personal. Buenos precios, con buena calidad de los productos. Comimos 12 amigos, todos coincidimos en que algunos postres a más de 6€ no correspondían con la calidad que se espera. Personalmente pedí tarta de queso. Me pusieron un cuadradito de algo que no conseguí adivinar que era, tarta de queso NO.
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SALVANA ★★★☆☆
Buena comida, la atención un poco regular, tardamos bastante en comer , cuando apenas había gente, bastante descontrol en los trabajadores, los precios de la carta vienen sin IVA, y al recibir la cuenta final te das un sorpresón al ver el precio más el 10% del IVA ( creo que por ley, ya todos los precios de las cartas , deben de llevar el IVA incluido ) . Me habían hablado bastante bien, pero me decepcionó bastante
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Cipriano Calvente Padial ★★★★★
Espectacular restaurante tradicional, especialista en carne y pescados a la brasa de leña. También se puede tapear deliciosas tapas caseras que a elegir, tanto en la zona de barra como en su terraza exterior. Tiene un buen salón incluso con 2 pequeños reservados para hacer celebraciones y comidas en grupos con distintas opciones de menú cerrado. Los camareros son muy profesionales y amables, brindan un servicio perfecto en consonancia con el local.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la dirección de Restaurante Antonio Pérez?
Restaurante Antonio Pérez está ubicado en la calle C. Pintor Rodríguez Acosta, 1, Ronda, 18002 Granada, España
¿Cuál es el número de teléfono de Restaurante Antonio Pérez?
Puede contactar con Restaurante Antonio Pérez al +34 958 28 80 79
¿Cómo se puede llegar a Restaurante Antonio Pérez?
Puede llegar a Restaurante Antonio Pérez a través del siguiente enlace