Muy rica lo que pedimos, buenos platos. El servicio muy amable. Si es verdad que se tuvo que esperar por la comida. Pero si vas sin prisa es lo de menos, se esta agradable en el lugar.
Fotos
Opiniones
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Fco. R.G. ★★★★☆
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AGH ★★★★★
Un sitio de diez para los amantes de la carne. Las piezas están en su punto justo, con ese sabor que solo se consigue cuando se cocina con mimo y buena brasa. Las raciones son generosas y la relación calidad-precio está más que bien. Además, la atención es excelente, la chica que atiende la terraza es un encanto, muy apañada, siempre pendiente de que no falte nada. Hace que la experiencia sea aún mejor. Sin duda, un lugar al que merece la pena volver una y otra vez.
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Jose Carlos CS ★★★★★
Hay platos cuya grandeza no reside en la exuberancia ni en el artificio, sino en la elegancia silenciosa de la tradición bien ejecutada. La sopa de picadillo de la que hoy hablo pertenece a esa noble categoría: la de los platos que no necesitan pedir permiso para brillar. En este caso, sin carne ni huevo, es un ejercicio de pureza líquida: caldo claro, limpidez impecable, sin grasa superflua ni turbidez, donde la decantación lenta y el hervor pausado son los verdaderos protagonistas. Los picatostes, dorados y nítidos, actúan aquí como vector de textura, absorbiendo el aroma sin robarle limpios matices. Es el recordatorio de que la cocina tradicional, cuando se ejecuta con precisión, alcanza un carácter casi académico: lo esencial convertido en destreza. Una sopa así no necesita ornamentos: necesita oficio. Y aquí lo hay. El segundo pase mantiene la línea de sencillez honesta del día: carne a la plancha con dados de patata frita. Marcado de plancha claro, sal gruesa visible, y patata cortada en cubos grandes con dorado suave. Presentación directa, sin artificio, priorizando producto y ejecución básica. El postre continúa esa narrativa de materia prima protagonista: queso y pistacho. Una crema de queso cubierta generosamente por un picado de pistacho vivo, verde y perfumado, con textura rugosa y colores que no mienten. Presentado sobre papel encerado, como recién salido de un obrador que confía en lo esencial. La idea funciona: queso + pistacho en su forma más directa. El único pero: el papel hace incómodo comer. Aporta estética rústica, sí, pero rompe la fluidez del gesto, obliga a maniobrar y resta comodidad al propio bocado. Un detalle pequeño… pero evidente. En conjunto, una comida de honestidad técnica, sin excesos narrativos ni decoraciones fatuas. Tradición, claridad y producto —cuando están en manos que saben— siguen siendo suficientes.
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Vir Dur ★★★★★
Muy buena la atención recibida y la comida. Todo en su punto y muy bien cocinado.
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Cris Álvarez ★★★★★
El domingo pasado tuvimos la suerte de disfrutar por fin de una comida en La Chalaura y qué gran acierto. Desde el momento en que llegamos, todo fue impecable. El ambiente era acogedor y hasta la música nos gustó. Pero lo mejor de todo fue, sin duda, la comida. Cada plato que pedimos fue una explosión de sabores, con una calidad espectacular. Hace ya cuatro días que estuvimos allí y sigo soñando con los canelones de chivo… ¡de lo mejor que he probado nunca! Riquísimo. Además, el trato del personal fue excelente, especialmente de Óscar, el camarero que nos atendió, que fue un verdadero crack. Siempre atento, simpático y profesional, hizo que nuestra experiencia fuera aún mejor. Ya estamos deseando volver. Recomendado al 100%.
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Sole pastrana duarte ★☆☆☆☆
No sé muy bien qué les ha pasado. Para mi era uno de los mejores de la zona, incluso celebre la comunión de mi hijo allí. Platos muy escasos. La tarta de queso (típica de la viña) no media más de un dedo de alta. Y caro. Una pena! Era un sitio espectacular.
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Marino Colmenar ★★★★☆
Bueno, es la primera vez que fuimos así que no puedo decir mucho de todos platos que tienen. Nosotros pedimos como entrante el crujiente de chivo con miel. No estaba mal, pero tampoco destacaba. Creo que si hubieran añadido un poco más de miel, ya que sólo tenía unas pocas gotas, hubiera estado más rico dado el contraste de los sabores. Mi pareja pidió como plato principal caspachuelo que estaba bien y yo un plato de lo montés, que también estaba bien, pero sobre todo el lomo y el huevo que era de campo y se notaba. De postre tiramisu y tarta de queso con un café cada uno. La verdad es, que el postre estaba muy rico, se noto que era casero. En general la carta tiene platos caseros y el ambiente del restaurante también lo es, asi si es lo que buscas, seguro que no te va a defraudar. El servicio fue bueno y la camarera y el camarero muy amable. Como dicho, si buscas comida casera a buen precio, los recomiendo.
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Michel Giménez Jiménez ★★★★★
Hemos pedido dos menús a 13,50€ de cayos, guisantes con jamón y huevos, solomillo y boquerones fritos. Todo está bastante bueno, aunque el solomillo estaba un poco seco. La terraza es amplia.
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HeXp ★★★★★
Comimos en el salón. Se está fresquito, bien iluminado, silencioso y las vistas son agradables. La comida está muy rica. Un lugar que merece la pena, sin duda alguna.
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Laura Rubio Elviro ★★★★☆
Servicio rápido. La comida bastante bien. Hemos pedido unas cervezas (Alhambra en barril), pisto manchego con huevos y patatas fritas, ensaladilla rusa y croquetas caseras de puchero (venían con patatas fritas). Estaba todo muy bueno, pero el pisto con huevo exquisito! Hay dos terrazas, una para fumadores abierta con una mesa y barriles con taburetes (hace un poco de calor para comer en verano), una terraza cubierta con ventiladores (muy fresquita) y el salón dentro del restaurante. Se puede aparcar alrededor sin problema. Muy económico (menos de 15€ por persona).
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