Merece la pena totalmente acercarse a Sedella y comer en este restaurante, la atención es muy buena y la cocina con unos sabores super deliciosos, un equilibrio perfecto. Pedimos el menú degustación y fue un recorrido perfecto con platos con mucha personalidad y marcados por el producto local. Sin duda es totalmente recomendable !
Fotos
Opiniones
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Pablo Z ★★★★★
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Laura ★★★★★
Encontramos este restaurante por casualidad, después de una jornada de senderismo por la Axarquía, y fue una sorpresa excepcional. Es un restaurante pequeño, centrado en la tradición y el producto local. Fuimos a carta y compartimos varios entrantes, un principal y dos postres. Empezamos con jamón ibérico de bellota y queso en AOVE picual de Periana. Dos productos de calidad, servidos de forma sencilla, que ya hablan por sí mismos. Continuamos con los maimones con yema y trufa: una sopa tradicional de ajo que, con la yema incorporándose y el aroma de la trufa, se vuelve reconfortante y llena de sabor. Fue uno de los mejores momentos de la noche, especialmente después de todo el día caminando por la sierra. Después llegó el revuelto de setas con trufa y un toque de conejo. No me suelen gustar los platos con conejo, pero en este caso sí: aportaba un matiz muy equilibrado, estaba bien integrado y el resultado era sabroso sin invadir el resto del plato. Como principal compartimos el cordero a la pastoril, deshilachado y jugoso, con una salsa que sabe a guiso tradicional, hecho con calma. Probamos los dos postres de la carta. Uno fue una versión de pan con aceite y chocolate, con un toque de licor. Un postre que te lleva de vuelta a la infancia, recordándote a las meriendas andaluzas de siempre. El segundo era un postre de vainilla en formato hojaldrado, sencillo y agradable. Acompañamos la cena con vino de Sedella, que encajaba perfectamente con el lugar y con la propuesta del restaurante. El servicio estuvo a cargo de Víctor, el propietario. Fue cercano y atento sin resultar invasivo, pendiente de detalles que se agradecen: aunque el servicio del pan se cobra, tiene sentido cuando se acompaña como aquí, con dos panes de masa madre (uno de trigo y otro de centeno con pipas de calabaza) y AOVE de olivos centenarios de la zona, y además se presta atención a que no falte. La estética del local es coherente con el entorno: madera, rusticidad y calidez. Sedella es un pueblo muy pequeño de montaña y el restaurante refleja su identidad sin pretensiones. Me gustó especialmente el ambiente: una mezcla natural entre quienes estaban cenando y los vecinos tomando algo en la barra. Es un sitio cercano y auténtico, donde se come muy bien. En un momento en el que muchos restaurantes buscan sorprender con la forma, aquí se apuesta por sabor y producto. No hace falta más. Es un ejemplo de cómo se puede comer de manera excelente sin artificio. El precio fue 120 € aproximadamente, dos personas. Razonable para la calidad, la cantidad y la experiencia general. El restaurante está recomendado en la Guía Michelin y, en este caso, es fácil entender por qué. Un lugar al que volveremos sin duda. Muy recomendable.
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desiree abolafio fernandez ★★★★★
Cada plato que sirve Víctor es pura magia. Cocina con productos de caza y pesca que él mismo selecciona, siempre fiel a esa deliciosa esencia de la Axarquía que lo caracteriza. Libertad, intuición y respeto absoluto por la tradición. Entre sus elaboraciones brillan joyas como los inolvidables callos de su abuela Rosita, que siguen conquistando corazones como el primer día. El Chiringuito es memoria viva, un espacio lleno de detalles que cuentan historia. Su tío Rafa estaría orgullosísimo de ver cómo Víctor ha transformado su sueño en algo aún más grande, sin perder su esencia. Aquí hasta el reposa-cubiertos, un pequeño trillo, te recuerda que estás en un lugar auténtico, como es el pueblo de Sedella, cuidado y con alma, donde cada plato te hará vivir una experiencia única. Si existiera una estrella Michelín para la cocina que te toca el alma, este restaurante ya la tendría desde hace tiempo.
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Juan RevellodeToro ★★★★☆
El Chiringuito de Sedella no ofrece una decoración minimalista, ni cristales, bambús o piedras, el ambiente y el decorado es el de un bar de pueblo de los de toda la vida, pero sin bullicio ni estruendos. Sin embargo, Víctor, el chef, elabora una comida sabrosa, bien ejecutada técnicamente - tanto la tradicional como la más actual - que serían propias de cualquier digno restaurante de ciudad. Y hace que sus callos te sirvan como pretexto para volver a repetir la experiencia. Un buen sitio para visitar, disfrutar de la hermosa Axarquia interior y quedar contento.
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Redica Redica ★★★★★
Lugar indiscutible para saborear y disfrutar del producto local con un toque moderno y tratado con mucho cariño y gusto... comimos Cogollo con huevas de Melva, Pierna de cordero con patatas panaderas al Oreganillo y de postre unas gachas con un vino dulce que se llama Zumbral, que resucitan a un muerto... volveremos seguro...Todo el personal superatento
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Carlos José Pérez Sanjuán ★★★★☆
Aunque parece lo que es, o sea, un bar de pueblo, de esos cuyos recuerdos están muy al fondo de la memoria, al menos de la mía, tras una dura subida a la Maroma por parajes tan bellos como exigentes físicamente, pues vas y decides que vale, que me quedo a comer aquí porque tengo mucho apetito y volver a casa desde aquí no me apetece. Y entonces me sorprenden con un menú exquisito, delicado, buen vino francés, codorniz en escabeche! Creo que todas mis próximas subidas a la Maroma van a ser desde Sedella para acabar con este festín.
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Irene Hernández Íñigo ★★★★★
Una joya gastronómica en Sedella De esos sitios que no lo esperas…y a los que tienes que volver. Tanto que nosotros fuimos a cenar, volvimos al día siguiente a comer con ganas de más y estamos seguros de que volveremos muchas veces. 5* merecidísimas por la cuidada cocina, pero también por el maravilloso trato que Víctor (dueño y chef), Rafa y todo el personal nos ofrecieron. Te hacen sentir como en casa y te cuidan con mimo, del de verdad. Víctor nos contó con cariño la historia del restaurante…lo abrieron sus abuelos, pasó por su tío y a día de hoy él continúa manteniendo la esencia y el aspecto familiar y de “comida casera” humilde pero dándole su toque especial y experimentado (ojito con su trayectoria y con lo que estamos seguros que va que dar que hablar este gran cocinero). Se nota la pasión y el cariño que pone todo el equipo en cada detalle. En cuanto a la carta: producto 100% local y exquisito, como sus vinos. Con una relación calidad/precio que también merece las 5*. En su carta siempre hay platos nuevos cada día y sorprende con sus elaboraciones. Nosotros cenamos increíblemente bien: un queso de 10, unas ostras con su toque mágico (fantasía), una presa con una elaboración maravillosa y un chivo con el que se nos saltaron las lágrimas. Al día siguiente volvimos a comer y nos sorprendió con una crema de boletus que estaba increíble, un ajo blanco con sardina ahumada que sin duda ha sido el mejor que hemos probado en nuestra vida y un entrecot de casi 1kg que era pura mantequilla. Eso si: hay que volver en invierno a probar sus maimones que por lo visto están de vicio y su súper plato estrella: los callos con la receta de su abuela. Qué suerte encontrar una joya así en Sedella…y qué suerte conocer a las personas que hay detrás. Una experiencia redonda! Volvemos pronto, seguro!
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Melissa Madrid ★★★★★
¡RECOMENDADO! No sabíamos dónde cenar y preguntamos a una vecina del pueblo. Nos aconsejó este sitio y fue todo un acierto. Éramos dos personas, nos pedimos La pata de pulpo acompañado de tiras de pimiento asado con aceite, gazpacho con una base de anchoa ahumada y huevas y un entrecot (fuera de carta), ese entrecot estaba buenísimo, se desasía como la mantequilla :). Nos recomendaron un vino de la zona, suave y fresquito y fue también un acierto. Estuvimos muy a gusto en la terraza. La atención del camarero fue muy buena, el cocinero salió a nuestra mesa para saber si estaba todo ok, fueron muy amables y atentos en todo momento. Hay que decir también que fueron rápidos sirviendo los platos.
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Nerea Galán ★★★★★
Recomendable al 100%. Fuimos de vacaciones al pueblo y paramos por casualidad, la comida estuvo muy rica pedimos revuelto de morcilla y solomillo, aunque estos platos sean clásicos les dan su toque personal, por último tomamos arroz con leche de cabra con una tortita de aceite, de 10. El trato durante la comida fue espectacular y además nos estuvieron guiando e informando sobre el pueblo y que podíamos visitar. Son personas jóvenes con ideas frescas y muchas ganas, dan un trato personal y cercano. Esa noche volvimos buscando el arroz con leche y nos sorprendieron con unas espectaculares natillas, tartaleta y un riquísimo vino dulce malagueño. Recomendamos que se dejen aconsejar a la hora de pedir. Sin duda volveremos con ganas de disfrutar de nuevas ideas y platos tan autóctonos.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la dirección de Restaurante El Chiringuito?
Restaurante El Chiringuito está ubicado en la calle Av. Villa del Castillo, 24, 29715 Sedella, Málaga, España
¿Cuál es el número de teléfono de Restaurante El Chiringuito?
Puede contactar con Restaurante El Chiringuito al +34 601 99 55 59
¿Cómo se puede llegar a Restaurante El Chiringuito?
Puede llegar a Restaurante El Chiringuito a través del siguiente enlace