Por desgracia no son las palabras que me gustaría publicar, pero después de intentarlo varias veces, lo de ayer ya fue indignante. Para colmo es un lugar que solía recomendar a mucha gente y me ha hecho sentir mal de cara a mis amigos. Ayer terminamos de comer cerca de las seis de la tarde, nos sentamos a las 14.30h. Uno de los entrantes llegó incluso después de los platos principales. Un desastre. Los entrantes salían de uno en uno...con un margen de tiempo entre ellos brutal. La comida tardó muchísimo en salir. Pedimos por favor si nos podían poner un huevo con el lomo que habíamos pedido, y nos dijo la dueña que no...que ella lo ponía lo hacía ella...que sí queríamos un huevo había que pedir otro plato aparte con huevo y patatas. Las formas no fueron las correctas de cara a unos clientes a los cuales cobraron una cuenta que más bien parecía que estábamos en Marbella. Los helados, 3,50€. Una carrillada con tres trocitos del tamaño de una croqueta 15€. La cuenta casi rondó los 200€. Por desgracia, un lugar al que no volveremos. El trato de la dueña hacia los clientes no es el más adecuado. Los precios desorbitadas para la calidad que tiene la comida. La tardanza en servir es increíble. Creo que deberían hacer más caso a las reseñas, ya que la mayoría coinciden en lo mismo. Una pena. Hay que cuidar más el negocio y a los clientes.
Fotos
Opiniones
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Ana Salido ★☆☆☆☆
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PacoV ★☆☆☆☆
El sitio es encantador, un rincón muy tranquilo rodeado de naturaleza. El servicio de repostería de lo más normal, platos básicos donde lo único que destaca muy por encima de la calidad y la cantidad es el precio; precios de restaurante. Algo también a destacar es el trato, deja que desear. Resumiendo, no es un lugar para repetir, no lo recomiendo.
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Sonia Rubio ★★★★★
Es la cuarta vez que vamos es un sitio tranquilo en una naturaleza de olivos y pinares , la familia que lo regenta siempre muy atentos con nosotros y solucionando cada problema que suceda te buscan una solución , la piscina super limpita y de agua salada , en el bar se come de maravilla y ya han echo la reforma de la luz son 10 amperios todo perfecto . Volveremos pronto !!!
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Araceli Sánchez Muñoz ★☆☆☆☆
EDITADO: Las formas fueron las que fueron cuando se nos aviso de mover el coche y eso lo puede corroborar la otra mesa que teníamos al lado, el tono y la actitud fueron inaceptables, personalmente se nos hizo pasar vergüenza, ni nosotros sabíamos que ahí no se podía aparcar, ni mucho menos que era una parcela que estaba reservada, como todos los años aparcamos en el mismo sitio de siempre. La hora de la comida serían las 17:30h, pero terminar, terminamos si no fueron las 18:00h, las 18:00h y pico entre cafés y demás. Eso de contestar de forma absurda ''y que no se hayan puesto de acuerdo en la hora de terminar la comida'' demuestra el nivel de madurez y educación de una persona que evidentemente le da igual el cuidado y el mantenimiento de sus clientes. Los precios habrán subido del año pasado a este, por el precio que comimos el año pasado, más copas, cafés, helados, es lo que hemos pagado por lo que menciono más abajo. Preguntad los precios cuando volváis a ir o vayáis para evitar sorpresas como nosotros, que de buenos, fuimos tontos. Sabemos de buena tinta y en primera persona lo que es trabajar en hostelería, hemos sido prudentes y educados, justifíquese señora lo que quiera, pero las cosas fueron, como fueron. Si tenéis normas fantástico, pero nosotros no las conocemos, si vamos 3 veces y nos dicen que no hay carta, luego que si y luego que no y al final nos la traen lo que experimentamos es un mareo y cierta desconfianza, cuando en años anteriores no hemos tenido problemas de estos. De los que íbamos 3 han trabajado en hostelería muchos años, para no querer contestarnos más te tomas muchas molestias. Llevamos años acudiendo a este camping, para disfrutar de la piscina y el restaurante. Siempre hemos pasado por alto ciertos detalles como la actitud de la dueña, porque el entorno y la comida nos gustaban, echábamos allí muchos días en verano y las chicas que estaban antes eran un sol. Sin embargo, la experiencia de este año ha sido francamente nefasta y nos ha hecho replantearnos volver. Hicimos una reserva para comer paella a las 14:30. Desde el primer momento, el trato fue desagradable. Al preguntar varias veces por el arroz, la respuesta fue borde y con malas formas, cuestionando incluso si solo íbamos a comer eso. Pedimos la carta repetidas veces, primero nos dijeron que no había, luego que sí, y otra vez que no… un caos. Finalmente, pudimos pedir algunos entrantes mientras esperábamos, pero acabamos de comer casi a las 18:00. Más de tres horas para una comida reservada no tiene justificación. Este año, además, han cambiado cosas en el camping. Aparcamos donde siempre lo hemos hecho durante años —zona sin señalización clara en aquel momento— y la dueña salió a echarnos la bronca de muy malas maneras. A pesar de que movimos el coche sin problema, el tono y la actitud fueron inaceptables. Muy prepotente y borde. A la hora de pagar, pedimos la cuenta cuatro veces. Cuando por fin llegó, la sorpresa fue mayúscula: casi 200 € por cuatro raciones, una paella, 7 jarras de cerveza (jarra a precio de 5,02€, bastante raro), tres cafés y cuatro helados. 40 € por persona sin pedir nada especial, ni copas ni mojitos como en años anteriores. Los cafés con posos, uno se quedó entero. Pedimos Fanta y traen Kas sin avisar y ya abierto, podían consultar como en otros establecimientos. Son detalles que, sumados, te hacen sentir que ni te valoran ni les importas como cliente, sinceramente después de ver la cuenta a mano pensamos que nos cobraron lo que ellos quisieron o con el precio que ellos quisieron. Lo peor: vimos otro cliente que también tuvo problemas con las cuentas y se quejaba. Está claro que no fue algo puntual. Puntualizar que el chico que nos atendió fue majísimo y en todo momento estaba pendiente de nosotros, pero el pobre llevaba solo la terraza completa, mucho ánimo para lo que le quede de verano allí. Nos dimos un chapuzón, ya que terminamos de comer tardísimo, y nos fuimos con la firme decisión de no volver. Una pena, porque era un sitio que nos gustaba y al que veníamos con cariño todos los años.
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David Lucena ★☆☆☆☆
No se que le ha pasado a este sitio. Voy todos los veranos desde hace varios años, varias veces por verano. Los precios han subido, pero una barbaridad. 40€, repito, 40€ por comer 4 raciones y un arroz. 4.4€ una jarra de cerveza. El trato de la dueña (doy por hecho que era la dueña) no pudo ser peor, parecía que le molestara que estuviéramos allí. Pedí un café, el cual tuve que dejar en la barra sin beberlo porque estaba lleno de pozos. La carta, tuve que ir yo a la barra a por ella, y al final me volví sin ella después de 10 minutos esperando. Aún reservando un arroz el día de antes, y llegando al sitio a las 14:30, terminamos de comer casi a las 17:30, ridículo. La dueña se me quejó a mi, diciendo que el arroz iba a tardar cuando lo encargué el día de antes, inadmisible. Una pena que un sitio así haya perdido tanto en tan poco tiempo. La verdad, todo regular, pero lo peor sin duda, el trato de la dueña.
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Dehesa Rural Jayna Cartama Malaga España ★★★★★
Pequeño Camping familiar, Coqueto, tranquilo y agradable. Muy tranquilo y el trato de los propietarios es inmejorable. Nos hemos sentido como en casa. Parcelas rodeadas de olivos y bonitas vistas, buen Bar para comer a buen precio y con mucha variedad. Los baños muy bien, las duchas con el agua bien caliente y buena presión. Volveremos sin duda.
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ALBA PERIS ★★★★☆
Un camping que aun esta mejorando sus instalaciones, pero en el que hemos estado muy bien atendidos. Las parcelas son amplias, aunque con bastantes desniveles. La piscina una gozada. Los animales sueltos por el camping es muy bonito sobretodo para los niños. Para ver Córdoba y alrededores muy bien.
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Leandro Torres ★★★★★
El recinto está muy bien. Baños impecables. El personal super amables y atentos. El entorno es maravilloso. Repetiremos.
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Triana Fernández ★☆☆☆☆
Trabajo desde hace tiempo en la hostelería y comprendo que un servicio puede darse de una manera u otra según el día. (Por lo tanto dejaré a un lado el carácter de la dueña para esta reseña, que también fue desagradable). El servicio que se nos dio hace dos días no acompaña lo bien ambientado y cuidado que está el lugar. Reservamos con antelación para una celebración importante, como llevamos haciendo varios años y siempre hemos quedado contentos. Para nuestra sorpresa, habiendo dejado una cuenta de 140€ y pudiendo haber consumido bastante más, la camarera nos informa a mitad del servicio que para bañarnos tenemos que llegar a 20€ por persona, sin contar helados ni bebidas o pagar 4€ (por cabeza). Además de eso, nos comentan que tomarnos la tarta y guardarla en su nevera durante 40 minutos también tendrá un coste. Comprendería lo de los 20€ si los platos no hubiesen bajado tantísimo de calidad ni cantidad, pero que un plato de berenjenas fritas traiga 9 rodajas y ronde los 8€ me parece excesivo. Entiendo que es su política y sus precios por lo tanto, con no volver más será suficiente. Una verdadera lástima. Además: llevamos nuestros platos y cubiertos y aún así la camarera nos dice que habría que pagarlo (pudiendo estar la camarera desinformada, que lo comprendo, pero es lo que se nos transmite a los clientes). Y, por si cabe duda, en la reserva no nos explican nada de esto, simplemente nos dan el visto bueno para ir.
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Objet Espion ★☆☆☆☆
No sé qué le ha ocurrido a este lugar, porque he ido en varias ocasiones con familiares y amigos y el sitio estaba genial para ir los veranos, pero ha cambiado muchísimo. Fuimos a celebrar un cumpleaños y todo mal. Las camareras muy amables, al contrario que la dueña. En primer lugar, nos cobraron por guardar la tarta en la nevera, y posteriormente quisieron cobrarnos 50 céntimos por plato que fuera a usarse. En segundo lugar, el trato de la dueña dejó muchísimo que desear, hablando de manera bastante despectiva hacia los clientes, no solo a nosotros, como si fuéramos niños pequeños. En tercer lugar, se nos avisó a mitad de la comida que si no llegábamos a 20€ POR PERSONA (donde no venían incluidos copas o postres) no podríamos usar la piscina del restaurante, y si la queríamos usar, tendríamos que pagar 4€ POR PERSONA. Para finalizar, los precios han subido bastante en comparación a otros años. Es totalmente entendible por la inflación en general, pero jamás ha hecho falta consumir un mínimo para poder usar la piscina, y en otras ocasiones no se nos ha cobrado por guardar nada en la nevera. Este lugar era genial para ir los veranos, pero me pregunto qué habrá ocurrido para que lo hayan dejado ir de esta manera. No volveremos a ir. EDITO: Que la dueña me diga que nos quisimos bañar comiéndonos dos montaditos y una coca cola cuando nos gastamos 138 euros en comida MÁS los cubatas o helados que hubiésemos pedido luego me parece una desfachatez increíble. Además no entiendo cuál era el problema de aforo en la piscina, cuando fuimos un jueves y el lugar estaba casi vacío. Hablando con la persona que hizo la reserva, nos ha reafirmado que jamás le dijo un mínimo de consumo para poder usar la piscina. Además, no entiendo qué me dice en la respuesta de que el postre no venía incluido en los 20€ porque ya lo traíamos nosotros, no tiene ningún sentido ya que la tarta no tiene nada que ver si a lo largo de la tarde alguien quería pedir un helado. Poca profesionalidad y demasiada prepotencia.
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